Australia le pone un reloj a Nadal

El primer grande del año usará cronómetro para medir todas las pausas entre puntos, que el español incumple con frecuencia en su ritual previo a cada servicio

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REDACCIÓN / DPA

«Time violation. Warning, Mr. Nadal». La frase se ha repetido prácticamente en cada pista de tenis que ha pisado el español y podría ser un auténtico dolor de cabeza para el número uno del mundo en el Open de Australia de enero. El campeón de 16 grandes es uno de los tenistas que más tiempo emplean entre punto y punto, superando habitualmente los límites establecidos en el reglamento.

Mientras piensa en la táctica del siguiente punto se seca con la toalla, pide bolas, escoge las dos que quiere y después escenifica sus tics con la mano derecha: se ajusta el calzoncillo y luego la camiseta a la altura de los hombros, pasa a la nariz y finalmente se coloca el pelo detrás de las orejas. Después bota un par de veces más la pelota, la lanza al aire e inicia el punto.

Ese ritual tendrá que sufrir alguna variación en Melbourne, ya que la junta de los cuatro grand slams anunció ayer que se colocará un reloj en la pista para controlar de forma estricta las pausas.

Los tenistas tendrán que sacar como muy tarde 25 segundos después del final del punto anterior. Según la regla, si no cumplen el tiempo establecido, reciben un aviso. Durante el partido pueden acumular varios, y llegar a perder puntos por reiteración.

Nadal recibió a lo largo de su carrera infinidad de advertencias por superar el tiempo máximo. En los torneos de la ATP, los jugadores se pueden tomar 25 segundos entre puntos, mientras que en los cuatro grandes (con partidos a cinco sets) el cronómetro se reducía a 20 para no eternizar los encuentros. En enero se aumentará a 25, pero los jueces de silla ya no serán tan laxos como hasta ahora.

Nadal siempre ha defendido que para que el tenis sea un buen espectáculo los árbitros tienen que ser más permisivos con las pausas. «Los partidos que han sido emocionantes y recordados no han sido partidos de saques directos, restos ganadores y puntos a dos golpes. Han sido encuentros de intercambios largos y puntos disputados, donde la táctica, el sufrimiento y el espíritu de superación han entrado en juego», reflexionó Nadal en el último US Open, donde se probaron los relojes en el torneo júnior. «Por eso es una regla mal aplicada. Cuando uno intenta perder tiempo por beneficio propio vale, pero cuando los puntos son a 20 o a 30 bolas, no hay margen para recuperarte».

El Open de Australia del 2018 servirá de test. La junta de grand slams no dio detalles sobre si habrá relojes en Roland Garros, Wimbledon o el US Open. En Nueva York se probaron el pasado verano los relojes para evitar las demoras de los jugadores.

¿Beneficiará el juego el reloj? El debate está servido. El juego será más ágil y los partidos durarán menos, pero quizás, como apunta Nadal, eso irá en detrimento de la calidad.

Andy Murray, ex número uno, siempre estuvo a favor de la regla del tiempo y reclamaba que se colocara un reloj. «No sé cuál es el mejor modo, solo digo que es difícil porque no tenemos ninguna pista de cuánto tiempo llevamos», indicó en el 2015 sobre los problemas a los que se enfrenta un tenista entre cada punto.

«¿Por el hecho de que tengamos 25 segundos tenemos que estar contando mentalmente hasta 25? No, estás pensando en tácticas u otras cosas, qué vas a hacer con el servicio, cómo vas a jugar», señaló.

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