El City aprende a controlarse

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PHIL NOBLE

El líder une ahora la solidez al acierto en la medular y frente al marco rival

23 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Lleva 32 goles en 9 partidos, diez más que su vecino y perseguidor en la Premier; muy por encima del registro de cualquier otro conjunto de las grandes ligas a la misma altura del campeonato, pero eso es lo de menos. Reúne a los dos máximos asistentes de las mejores competiciones europeas (Silva y De Bruyne), pero poco importa ese dato. Roza el 66% de posesión media, lo que le da casi dos puntos de ventaja sobre el siguiente equipo en el continente con mayor dosis de balón por partido (PSG), pero tampoco ese detalle resulta determinante para Guardiola. El técnico del City que encadena once victorias en todas las competiciones pasa por encima de lo que sucede en la medular o frente a la meta contraria y apunta hacia otro lado. «Fue difícil ?reflexionaba el sábado, tras el duelo con el Burnley, resuelto a un cuarto de hora del final?, pero no concedimos ocasiones. La pasada temporada, si hubiésemos tenido que encarar la segunda parte en las mismas condiciones, probablemente habríamos estado más nerviosos, más descontrolados».

Ahí radica, de momento, el cambio citizen. Aquel equipo incapaz de sostenerse en el alambre ha desaparecido para dar paso a un conjunto que no solo juega bonito, sino que resulta eficaz frente ambas porterías. El Barça y el Leganés son los únicos que han encajado menos goles que el líder de la liga inglesa, aunque a los dos les han hecho muchas más ocasiones. Los de Mánchester son, con diferencia, los que menos opciones conceden al adversario. Apenas les disparan seis veces por cita. El resto de escuadras del continente empiezan su registro a partir de ocho chuts en contra.

Hay un detalle llamativo en el que se apoya esta estadística: un grupo acostumbrado al fútbol a ras de césped ?segundo que más pases en corto da, y segundo también en acierto en la entrega; en ambos casos, tras el Nápoles? exhibe el mejor porcentaje de éxito en duelos por alto. El camino hacia la meta de Ederson está sellado por el aire.

Stones y Otamendi, fiables

Los registros esconden nombres. Como los de Stones y Otamendi, que han encontrado continuidad en el eje de la zaga tras una campaña marcada por la inseguridad en la zona, donde el tercer central en importancia es asiduo a la enfermería. La compenetración que exhiben el inglés y el argentino ha minimizado la trascendencia de las bajas de Kompany. El mercado de verano ha permitido además a Guardiola solventar uno de los graves problemas que arrastraba su equipo: los flancos. La mayor inversión del City fue en carrileros. 140 millones se gastaron los de Manchester en Mendy, Walker y Danilo. La participación del brasileño ha sido escasa, pero los otros dos brillaron hasta la lesión del galo. Ante el infortunio, el míster estuvo fino con el reemplazo. Le ha funcionado la idea de reubicar a Fabian Delph, acostumbrado a actuar de mediocentro.

Unos metros por delante se mueve Fernandinho, otro transformado respecto al de la 2016-2017. Ha afinado su criterio en el despliegue, sin necesidad de más centrocampistas puros que le ayuden a barrer a la espalda de los especialistas en tareas creativas. Estos, guiados por Silva y De Bruyne, han crecido en solidaridad, dificultando extremadamente al adversario superar la línea de presión más alta. El primero en el esfuerzo es siempre Agüero, que frente al Burnley anotó su diana número 177. Recuperado a sorprendente velocidad de una lesión de costilla, el argentino igualó el registro de Eric Brook, máximo goleador histórico citizen. Abrió de penalti (muy discutido) una cuenta que cerró Sané. El alemán y Sterling se han convertido en perfecta compañía para el Kun, y son, probablemente, quienes más han mejorado de un curso a otro en este contenido líder de récord.