Un Eurobasket descafeinado


No hay por qué ocultarlo. Casi medio centenar de bajas. Se dice muy rápido, pero este es el número de estrellas de nuestro continente que no tomarán parte en el Europeo más desparramado de la historia. Cuatro países organizan la primera fase, para luego dar paso a los cruces y fase final en ese apasionante lugar llamado Estambul.

Vayamos a los datos. España se presenta como favorita. Así lo dicen las casas de apuestas, la prensa internacional, muchos de los seleccionadores que compiten. Ante tanta unanimidad, obviar esta responsabilidad sería una estupidez. Y en los partidos de preparación, la roja asume el liderato (8 victorias, 1 derrota). Pero también es cierto que hay mucho rumor de que este torneo puede ser una verdadera caja de sorpresas.

A los nombres clásicos de Serbia, Francia, Lituania junto a nuestra Ñ, esta ocasión parece muy predispuesta a que otros países puedan soñar con la medalla. Tengo mucho interés en dos selecciones, Eslovenia y Letonia. Los eslovenos tienen muy buena pinta, a priori y por plantilla. El refuerzo del nacionalizado madridista Anthony Randolph les da ese punto. Su entorno está muy envalentonado y eso puede ser perjudicial. Goran Dragic y el niño maravilla Luka Doncic deben ser una pareja letal.

En el caso de Letonia es porque este grupo ha ido creciendo con el paso de los años y parece en un punto extraordinario de madurez. Brilla el ex Sevilla Kristaps Porzingis, ese lagarto de 210 que recuerda y mucho a nuestro Pau Gasol en sus inicios. Junto a él, los hermanos Bertans, Rolands Smits, el base Janis Strelnieks y el nuevo baskonista Janis Timma, ofrecen un equipo que de antemano hay que marcar en rojo sus partidos para no perdérselos.

Envueltos en la tormenta de cuando se debe celebrar esta competición (hay gente que aboga por hacerlo al terminar las ligas y no antes del inicio como ahora), sumado al follón de las ventanas FIBA para clasificarse para el Mundial 2019 (veréis el lío que se montará en unos meses), llega un Eurobasket muy descafeinado, que solo será recordado si al final los nuestros vuelven a lo más alto del cajón en Turquía. Somos el ogro. Veremos cómo nos atacan.

Alberto Blanco es asistente técnico del Rytas lituano

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