Saleta Castro: «Hasta el final no me creí ganadora»

Aleixandre Méndez
Aleixandre Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

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La pontevedresa logró una victoria histórica en Maastricht al convertirse en la primera triatleta gallega en ganar un Ironman

08 ago 2017 . Actualizado a las 23:07 h.

El pasado domingo, Saleta Castro (Pontevedra, 1987) logró una victoria histórica en Maastricht (Holanda) al convertirse en la primera triatleta gallega en ganar un Ironman (3,8 kilómetros a nado, 180 en bici y 42 corriendo). Pero lejos de conformarse, y todavía con el cuerpo dolorido por un titánico esfuerzo de casi diez horas, ya pone sus ojos en el siguiente reto: Hawái 2018.

-Después de años persiguiendo la victoria en un Ironman, al fin ha llegado. ¿Qué se siente?

-La verdad es que aún lo estoy asimilando. El domingo fue un día muy duro y hasta el final no me creí ganadora. Pero lo conseguí y estoy muy feliz, porque todo lo que he pedido en los dos últimos años se está cumpliendo. El año pasado soñaba con ir a Hawái y lo logré. Y este año dije que me gustaría ganar un Ironman, y parece que todo lo que le digo a mi entrenador se cumple.

«Estoy muy feliz, todo lo que he pedido en los dos últimos años se está cumpliendo»

-¿Cómo está el cuerpo apenas un día después de un esfuerzo así?

-En los últimos kilómetros tuve unos calambres muy fuertes en los cuádriceps, y aunque de cuerpo y de cabeza estaba perfecta, muscularmente las piernas no iban. Y quizá por eso tengo unos dolores un poco extraños, que creo que se deben a que no pude correr técnicamente bien la última vuelta.

-¿Esperaba esta victoria o fue una sorpresa?

-El año pasado fui segunda en esta prueba y ya fue muy especial y emotivo para mí, porque hice el récord en el maratón, haciendo una gran remontada. Y este año, viendo la lista de salida y las rivales que tenía, sabía que iba a estar delante. Pero ganar una carrera siempre es difícil porque no solo tienes que estar físicamente bien, sino que, además, no puedes tener ningún problema mecánico, la nutrición tiene que ser perfecta... Y cuando es una carrera tan larga, puede pasar cualquier cosa, por lo que nunca puedes confiarte. Yo me centré en hacer una carrera táctica, controlando la nutrición, siendo cuidadosa en bici, y en los últimos kilómetros ya me lo pude empezar a creer. Pero, hasta entonces, son nueve horas de suplicio en las que no sabes si vas a ganar o no.

-¿Cuál fue el momento más duro de toda la prueba?

-Hasta el kilómetro 27 o 28 de la carrera a pie me sentí muy bien, pensando incluso que podía hacer mi mejor tiempo en la maratón. Pero en la última vuelta, cuando empecé a tener calambres, necesitaba tener una referencia para saber realmente a qué distancia estaba la segunda, porque no sabía cuánto iban a aguantar mis piernas. Y cuando al fin me dijeron que la diferencia era de diez minutos, ya pensé que aunque perdiese tiempo en esos diez kilómetros, muy mal se me tendría que dar para no conseguirlo. Así que lo que hice fue empujar las piernas y llegar a meta como pude. Fue un momento de supervivencia.

-¿Y cuándo tuvo claro que la victoria ya no se le escapaba?

-Pues en el último kilómetro (ríe). Cuando entré en la ciudad y empecé a escuchar a la gente decirme que lo disfrutase, y vi a mi entrenador allí, al fin pensé: ‘ya está. Aunque sea caminando, pero llego’.

-¿Qué pasó por su cabeza en ese último kilómetro?

-Pues como decía al principio, todavía estoy asimilándolo. Realmente nunca me vi ganadora de un Ironman y fue muy especial. Sobre todo disfruté con mi entrenador, que fue dos veces ganador en Hawái, diciéndome: ‘esto es lo más grande, es muy difícil conseguirlo, y tú lo has hecho’.

-Después de esta ansiada victoria, ¿qué retos se marca ahora?

-Ahora descansaré una semana y después empezaré a entrenar para una prueba de media distancia, un 70.3 en Portugal, que es puntuable para Hawái 2018. Y a partir de ahí, veremos. Tengo que correr otro Ironman para puntuar con vistas al año que viene, porque me gustaría estar en el de Hawái del próximo año y estar luchando por meterme entre las veinte primeras, no como el año pasado en el que fui a vivir la experiencia y terminar. Meterse entre las diez primeras es muy difícil, pero espero poder estar en carrera y disfrutarla.