Madrugar, premio del campeón

Roberto Lago, el primer gallego en iniciar el curso 2017/18 tras ganar la Liga chipriota con el Apoel Nicosia

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vigo / LA VOZ

En Chipre ganar la Liga tiene un premio envenenado: comenzar la pretemporada el 14 de junio. Porque al Apoel Nicosia, flamante campeón, le esperan dos previas de Champions para poder acceder a la fase de grupos, lo que ha reducido a poco más de quince días las vacaciones de Roberto Lago y compañía. El lateral vigués se convierte así en el primer gallego en comenzar la pretemporada para el curso 2017/18. «El año pasado nos quedamos a las puertas y este año esperemos conseguirlo. Tenemos el primer partido a mediados de julio y hay que comenzar un mes antes. Las cortas vacaciones es uno de los pocos peros que se pueden poner», comenta Roberto Lago, que a sus 31 años conquistó su primer título de Liga.

El vigués desmiente el mito de que ganar una Liga como la chipriota sea fácil. Lo argumenta con contundencia: «Creo que los tres primeros a nivel de España estarían peleando arriba, los siguientes tres serían de la zona baja y el resto te pueden poner en dificultades pero hay mucha diferencia. Pero todos ellos compiten muy bien. Es parecido a la Liga española, en donde están los tres primeros y luego el resto. Ganar la liga en Chipre es más complicado de lo que parece».

El título de Liga fue la guinda a una temporada en la que llegaron a la final de la Copa local y a octavos de final de la Europa League, lo que lleva a Roberto Lago a hacer un balance positivo en todos los sentidos: «Jugué casi toda la Liga, en Europa League disputé siete encuentros, la Copa la jugué casi toda y llegamos a la final. El año a nivel colectivo ha sido muy bueno y a nivel personal uno de los mejores de mi vida». Todo después de pasar un proceso de adaptación que fue más cómodo de lo previsto, pero que siempre tiene sus cotas de dificultad. «Al principio costó, porque no es fácil adaptarse a un nuevo país, a otra cultura y a otro idioma, pero estoy en un buen club que te lo hace todo más fácil».

De su nuevo fútbol de adopción destaca por encima de todo la pasión de los aficionados. «Hay mucha pasión por el fútbol. Es un país pequeño con muchos equipos y entre ellos tienen una gran rivalidad. Allí te exigen conseguir los objetivos, no solo al Apoel, que es el más grande del país, sino a todos. Pero yo he tenido la suerte de vivir lo bueno y cuando lo consigues la afición te lo da todo».

Más allá del fútbol, salir por primera vez al extranjero supuso toda una aventura vital para este vigués con media vida en A Madroa y tres temporadas en el Getafe: «Yo iba con miedo, y aunque podía quedarme en el fútbol español, consideraba que era el momento. Creo que a veces la gente está un poco equivocada. Parece que cuando sales de España todo está acabado y no es así. La experiencia me ha hecho ver que hay otra manera de entender este deporte y que lo puedes hacer igual de bien. Está muy bien poder decir que has jugado en otras ligas cuando te retires».

Considera Lago que tan bien salió la apuesta que no descarta seguir en Chipre más tiempo (le queda un año más de contrato) o incluso probar en otra liga extranjera. Sin descartar regresar a casa.

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