Impulso belga para la gallega de hierro

ANTÓN BRUQUETAS

DEPORTES

C. S.

Tras recurrir al «crowdfunding» para poder participar en el ironman de Hawái, un equipo extranjero cubrirá ahora los viajes y entrenamientos de Saleta Castro

02 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2016 vivió uno de los momentos más dulces de su vida. Se cumplía, al fin, aquello por lo que había peleado, por lo que había derramado un océano de sudor, por lo que había exprimido su cuerpo menudo hasta la extenuación: iba a competir en Hawái, en el Campeonato del Mundo de Ironman (3,9 kilómetros a nado, 180 en bicicleta y 42,1 a la carrera) para profesionales, una de las pruebas más exigentes del planeta.

Pero el camino para Saleta Castro, la primera gallega en clasificarse para este desafío superlativo, fue tremendamente complicado. Cuando ya había consumido una parte importante de la temporada, nada había salido cómo esperaba. «Sentía que estaba entrenando bien, haciendo mejores tiempos que nunca, pero las cosas en las carreras no me acababan de salir. Tuve malos resultados -en Lanzarote se retiró por unos problemas gástricos- y ya me había gastado el dinero de los patrocinadores y todavía tenía relativamente lejos la clasificación para Hawái. Quedarme sin dinero me quitaba el sueño. Recurrí al crowdfunding, a mi familia... y pude ir a Maastricht -subió al podio y logró los puntos necesarios para la final del Mundial- y allí encontré la recompensa a todo lo que había sufrido». 

La pontevedresa habla ahora con la calma de quien se ha asegurado no tener que pasar por este mal trago este año. Acaba de ingresar en un equipo nacido bajo el amparo de su entrenador, el belga Luc Van Lierde. El Itzu Tri Team costeará sus desplazamientos a las carreras y los stage que haga junto a Van Lierde. «Es una liberación increíble. Solo me debo preocupar de entrenar, de dar el máximo de mí. Del resto se encargará el equipo», recalca. «Pasaremos gran parte de la temporada en Lanzarote, en el Club La Santa, que va a ser como mi segunda casa. Formar parte de un equipo, aunque sea pequeño como el nuestro, sirve para motivarte. Hay días que quizás tú no estás a tope y otro compañero tira de ti», indica con un hilo de voz que irradia felicidad. 

Desde que comenzó a trabajar con Van Lierde en el 2015 el rendimiento de Castro no ha parado de incrementarse. El año pasado corrió a un ritmo al que jamás se había imaginado. «Luc había volcado el año pasado en la preparación del segmento a pie. Me dijo que hicimos un montón de kilómetros. Pero, si soy sincera, no me dio esa impresión», explica.

Ahora la triatleta de 29 años prioriza la preparación del Mundial de Hawái a dos temporadas vista. Por eso se volcará en preparar el sector ciclista, el que más tiempo de carrera consume. «Es la parte en la que tengo más margen para progresar», explica la pontevedresa, con el ironman de Lanzarote como primer gran test. Quiere quitarse el mal sabor de boca de la retirada del 2016 en un lugar donde ha pasado largas temporadas para escapar del invierno gallego. El siguiente punto señalado en el almanaque es el ironman de Maastricht. «No tengo la presión de clasificarme para Hawái. Si viene, perfecto, no voy a renunciar a ir. Pero la idea es empezar a edificar el 2018. Tratar de dar un salto de calidad que me permita en un futuro estar arriba, luchando con las mejores», planea.