EEl Club Deportivo Lugo fue claramente inferior al Girona FC. En los primeros tres minutos y medio, los lucenses comenzaron con intensidad llegando a las proximidades de René. Poco antes del cuarto minuto, gol del Girona. Los lucenses se repusieron con el tanto de Carlos Hernández. Campillo mostraba su llegada desde segunda línea. Una combinación posterior de este con Sergio Gil produjo otra opción ofensiva. Pedraza mostró su verticalidad al inicio, pero luego fue menguando. Desde mediada la primera mitad, superioridad clara de los gerundenses jugando con un ritmo superior a esta categoría, con velocidad, ganando los balones divididos y llegando a la portería de un José Juan nuevamente decisivo. Extraordinarios los carrileros Coris y Aday, el pivote Pere Pons, así como los enganches Granell, Borja García y Portu. Longo dispuso de opciones, pero se encontró continuamente con un providencial José Juan. En la segunda mitad, el Lugo tuvo la posesión, pero sin apenas ocasiones, de las que sí disfrutaron los locales tras recuperaciones. El Girona comenzó con presión alta, pero fue reduciendo este achique con el avance de los minutos.
En el 1-0, grave error defensivo lucense. Coris se deshizo con calidad, pero con excesiva facilidad, de Manu, Pedraza y Pita. Pedraza carece de cierta continuidad en las ayudas a Manu. Posteriormente, Carlos Hernández volvió a demostrar su sobresaliente poderío en el balón parado ofensivo. Quinto gol del jienense en dos temporadas con los rojiblancos. Manu, nuevamente, botó un saque de esquina maravilloso para el gol del empate. Segunda jornada consecutiva en la que el eterno capitán, con un córner, elabora el tanto lucense, pese a no estar preciso en los otros balones parados de esta pasada jornada y la anterior. Hernández iguala a Víctor Díaz como defensa máximo goleador del Lugo en su historia en Segunda, con cinco, a solo dos del citado Manu, con siete, todos ellos de penalti. Hernández no anotaba desde la jornada 29 de la temporada pasada. Primero de sus cinco goles que no es decisivo para el equipo. Las anteriores dianas ayudaron a tres victorias y un empate. En el 2-1, error entre Calavera y José Juan. Balance defensivo mejorable. Calavera intenta cerrar y es un mediapunta, Campillo, quien realiza la transición con más rapidez y avidez. El 3-1 llegó tras error de Djaló y amplía la distancia en el ocasionalmente decisivo «average» particular.
Muy pocas opciones de los lucenses buscando el empate. Pese a contar con la pelota, apenas inquietaron. La ubicación habitual de dos o tres delanteros en campo para remontar posibilita más opciones de remate, pero sustituir a los extremos reduce drásticamente el rango de ocasiones. Sin extremos, el juego se circunscribe a la zona central o a los laterales. Sus razones tendrá Luis César, lógicamente. Perea aportó dos detalles de calidad y Caballero aguantó el cuero recibiendo de espaldas, pero lejos del área.
Correcta actuación nuevamente de Djaló, en esta ocasión como central izquierdo, mientras que en las cuatro participaciones ligueras previas compitió en la zona derecha.