Lupe Murillo: «Se me escucha más por ser mujer»

MANU OTERO

DEPORTES

A la contraEstá encantada con Luisito, aunque al principio no lo quería y tienen discusiones cada quince días

21 nov 2016 . Actualizado a las 15:51 h.

Se define como una persona feliz, afortunada y que no piensa en el mañana. Licenciada en Derecho, nunca llegó a ejercer por ser «muy visceral», Lupe Murillo elige el fútbol antes que la política.

-Gerente de Pescamar, presidenta del Pontevedra, consejera del Obradoiro, parlamentaria... ¿tiene tiempo para dormir?

-La gestión del tiempo es algo que hasta ahora he llevado muy bien. Es verdad que le quito tiempo a dormir, a mi tiempo de ocio, que ya no era mucho. Pero para mí es ocio estar en política, en el Pontevedra, en el Obradoiro y estar en mi casa. Lo disfruto

-Y ese poco tiempo que duerme, ¿con qué sueña?

-Me despierto muchas veces con temas del día a día. Del club o de la empresa. No sé si son pesadillas o sueños bonitos. Pero me despierto pensando en el trabajo.

-¿No se agobia a veces?

-No me suelo agobiar. Pero es cierto que ahora, que tengo muchas cosas que hacer a la vez, necesito tiempo para pensar, es lo que más echo de menos.

-¿Y cuál es su vía de escape?

-Dormir. Yo recupero durmiendo. Mi afición es dormir. Tengo suerte de que mi familia viene conmigo. Comemos juntos, cenamos juntos, vamos juntos a los partidos. Vamos juntos a todas partes e intentan colaborar, lo llevan en la sangre. Mi madre me dijo que esto de volver a la política me va a quitar años de vida.

-Ya sabe lo que es pasar un día en el Parlamento. ¿Qué lleva peor, una sesión de diez horas o un partido sin goles?

-Un partido sin goles tiene mucha tensión. Diez horas en el parlamento dan para tensar, destensar... Si me preguntan fútbol o política, siempre he dicho fútbol.

-En el Parlamento hay variedad de opiniones y también de estilos, ¿le gusta ir a la última?

-Cada uno va como quiere, a mí me gusta ir arreglada. Soy muy de negro y cada vez que voy a comprar, sigo comprando negro. A la investidura fui de rojo, no sé por qué. Era un día especial.

-¿Política local o autonómica?

-La local es dura pero muy cercana. Si hubiera gobernado hablaría maravillas porque habría hecho cosas por la ciudad. No pude hacerlas. No es nada bonita la política en la oposición. Espero que ahora sí sea diferente.

-¿Se plantea ser alcaldesa?

-No tengo ambición, pero no te puedo decir que no.

-Es gerente de una fábrica de conservas. ¿En casa es de las que cocina o tira de latas?

-A mí me gustaba cocinar. Pero he dejado de hacerlo, como en casa de mis padres o de mi madrina. Cocinar cero. Y cuando estoy sola tiro de latas. Abrir una lata de zamburiñas y comerme un bocadillo es una pasada.

-Usted y Luisito parece que llevan casados veinte años.

-Estamos permanentemente en discusión. Yo no lo quería. Se lo tengo que agradecer a Roberto Feáns. ¡Qué bien lo hizo y cómo acertó! Estoy feliz porque es un crac. Cada quince días hay un broncazo impresionante por la tontería más grande del mundo. Somos muy impulsivos y acabamos a gritos. Tiene un gran corazón y después llega la paz.

-¿Y cómo lleva la plantilla que una mujer, la presidenta, entre en el vestuario?

-Me respetan mucho, nunca me he sentido diferente. Es una ventaja porque se me escucha mucho más por ser mujer. Llego al vestuario, les avisan antes de que voy a entrar, y el que quiere se tapa y el que no quiere no se tapa. Les dirijo las palabras que tengo que decir y no hay nada diferente a que sea un presidente o una presidenta. Unos se cortan y otros no, yo no me voy a asustar.

-Es licenciada en Derecho, ¿por qué nunca llegó a ejercer?

-Porque soy muy visceral. Solo defendería aquello en lo que creo y si defiendo lo que creo y no me da la razón un juez, pues no sé qué haría. Las injusticias no las llevo bien. Entonces ¿para qué arriesgarme?

-¿Por qué lo eligió?

-Porque es la carrera que más oportunidades te da de conocer tu sociedad y sirve para todo. Yo iba para Medicina, pero se me cruzaron las matemáticas en segundo de BUP. Y me fui a letras puras, fui muy radical. Es la carrera que más salidas tenía, pero de vocación, cero.

-Estuvo al borde de la muerte por un accidente de tráfico, ¿cambió su forma de vivir?

-Estuve en coma y pude no estar aquí. Me lleva a no pensar qué puede pasar mañana y ser feliz con lo que tienes hoy. Es mi filosofía de vida, probablemente tenga algo que ver con el accidente. He tenido suerte en la vida.

 En corto

-¿Qué coche tiene?

-Tengo un Mercedes, por seguridad. Después del accidente, mi marido y mi padre me aconsejaron un coche más seguro. También conduzco un Audi de la empresa.

-¿Usa reloj?

-Siempre, lo necesito, aunque nunca llego a tiempo.

-¿Necesita móvil?

-Sí, es el avance de este siglo que más me ayuda para poder estar en cien sitios a la vez.

-¿Cuál es la última aplicación que descargó?

-Yo no descargo nada. El teléfono es para llamar o escribir un mensaje.

-¿Lee?

-Me gusta mucho. Pero estos días me tocan proposiciones no de ley, informes, contratos y la prensa. Las novelas de Danielle Steel me gustan mucho.

-¿Es creyente?

-Sí. Yo tenía que estar en otro sitio pero me dejaron aquí para algo.

-¿Practicante?

-Poco. Dejé de ir a misa todo lo que debería ir.

-Donald Trump.

-Es un personaje. Pero lo que no conozco de primera mano no me gusta juzgarlo. No le tengo miedo, que nos vaya bien a los españoles.

-¿Susana Díaz o Esperanza Aguirre?

-Son perfiles distintos. O las dos o ninguna.

-¿Mourinho o Guardiola?

-No me cae bien ninguno de los dos.

-¿Quién va a ganar la liga?

-Conozco a Luis Enrique, que la gane el Barça, pero no soy del Barça.

-¿Para cuándo el Pontevedra en Primera?

-Algún día, seguro que volverá.