«El mejor equipo de la historia»

13-4-1996. Tercer título de Liga del Sal Lence. El conjunto coruñés nacido en Os Castros fue pionero en el fútbol sala femenino y marcó una época


A Coruña / La Voz

Érase una vez un equipo de leyenda. Un conjunto nacido en el seno de un colegio del barrio coruñés de Os Castros, presidido por una de esas personas con las que el deporte se mantiene en deuda [Víctor Sieiro], dirigido por una institución del fútbol sala [Manuel del Castillo] y formado por un grupo de veinteañeras de la casa. Ese equipo era el Sal Lence, ganador de tres Ligas (1993, 1995 y 1996) y dos Copas de España (1992 y 1995). El primer club en inscribir su nombre en el palmarés de la Real Federación Española de Fútbol.

Hace unos meses se cumplieron veinte años del último gran éxito de aquel equipo para el recuerdo. El 13 de abril de 1996 el Sal Lence goleaba al Valladolid por 10-0 en un abarrotado Polideportivo del Barrio de las Flores. Una victoria aplastante que permitía a las coruñesas asegurar de forma matemática su tercera liga, a dos jornadas para el final de la misma. «Sal Lence Enodi, ¡Olé!», titulaba al día siguiente La Voz de Galicia.

«No se va a repetir un equipo como aquel. Ahora está el Atlético de Madrid, estuvo el Elche también muy fuerte en su día... Pero creo que el Sal Lence fue el mejor equipo de la historia del fútbol sala femenino. Ahora el juego es mucho más intenso, ha cambiado todo, es verdad, pero aquello era diferente. Todas éramos jugadoras de la provincia de A Coruña, de casi una misma edad, con una calidad increíble. El entrenador era Castillo y fue muy importante porque nos dio un estilo que nadie tenía», explica Bea Seijas, una de las estrellas de aquel equipo de ensueño que, a sus 42 años, sigue jugando en la élite con el Ourense.

Aquel 13 de abril, el entrenador Manuel del Castillo y su ayudante Montse hicieron jugar a Ana Sieiro, Sonia, Nuria, Bea y Ana Silva (en el cinco inicial), además de a Cristina, María Bardanca, Celi, Susana y Carmela. Paula era baja. Bea llevó la tranquilidad con dos tantos en los primeros minutos; y luego siguieron marcando Ana Silva (2), Nuria (3), Cristina (2) y María Bardanca.

Lo que no sabía ninguna de ellas era que aquel éxito iba a ser el último del Sal Lence. «Aquel final no fue justo para el equipo y menos aún para Víctor Sieiro. El deporte femenino le debe a él muchísimo. Era un hombre de una calidad humana tremenda y se volcaba por encima de lo que debía», explica Seijas. «Yo también me responsabilizo de aquel final. Me fui por temas personales, quería probar en otro lado...», agrega, con voz apenada.

Un bloque unido

Castillo era el entrenador de un equipo en el que sobresalían Bea y Ana Silva; pero en el que también estaban Ana Sieiro, Cristina, Nuria, Sonia, Celi, María Bardanca, Susana, Carmela y Paula.

«Teníamos a Ana Silva, la Maradona del fútbol sala»

Han pasado veinte años y Castillo sigue recordando aquel equipo que cogió al poco de retirarse como jugador del también mítico Chaston. «Teníamos a dos supercracs y luego a otro grupo de cinco o seis jugadoras muy buenas. A Ana Silva la llamaban la Maradona del fútbol sala femenino, con eso lo digo todo; y luego estaba Bea Seijas, la otra crac del equipo», explica.

Ana Silva dejó hace años el fútbol sala y vive en Baleares. «Éramos profesionales, pero sin cobrar», matiza. Sobre su apodo, todavía se ruboriza al escucharlo. «¿Maradona? Sí... No sé... Eso decían... Yo disfrutaba mucho jugando», dice. «Éramos una familia y en ese sentido Víctor Sieiro era un padre para nosotras», agrega. Aquel 13 de abril de 1996 fue el final de un superequipo pero el inicio de una leyenda que debe seguir siendo recordada.

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