El faisán o la principal esperanza de la temporada

J. Manuel Matos EL EXPERTO

DEPORTES

15 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

No son pocas las sociedades de cazadores en toda Galicia que han venido repoblando los terrenos cinegéticos que gestionan con ejemplares de faisán común (Phasianus colchicus) desde tiempos inmemoriales, antes, incluso, de la entrada en vigor de la ya extinta Ley de Caza 4/1997, que supuso la transformación de los antiguos cotos en tecores. La explicación debemos buscarla en los buenos resultados que tradicionalmente han dado este tipo de sueltas, y en las alegrías que estas aves proporcionan a los cazadores de pluma, sobre todo en lugares donde el progresivo abandono de las tierras de labor ha llevado hasta el borde de la desaparición a la perdiz roja, la tradicional reina de la caza menor.

Si bien todos somos conscientes de que en principio no se trata de una especie autóctona, su presencia en nuestros montes es ya familiar, tanto para los aficionados a la caza como para los que no lo son. Y digo en principio porque el desequilibrio ecológico de los ecosistemas naturales ha alcanzado tal magnitud hoy en día que, ¿quién se atreve ya a decir qué especies son autóctonas, y cuáles no lo son?

Ahora la reciente Ley estatal 33/2015, de 21 de septiembre, por la que se modifica la 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y Biodiversidad, restringe la suelta de ejemplares de faisán común a aquellos tecores en los que ya se hubiesen realizado repoblaciones con esta gallinácea antes del 15 de diciembre del 2007, y siempre con la finalidad de capturar los ejemplares del medio en el plazo de tiempo más breve posible, y en cualquier caso antes de que puedan naturalizarse. Nos encontramos así con que en un tecor cualquiera se autorizan las sueltas de faisán, y en el vecino, no? y los cazadores y cazadoras se preguntan: ¿no sería más productivo que la Administración centrara sus esfuerzos en la erradicación de otras especies invasoras realmente dañinas para el medio -me vienen a la cabeza el visón americano, el cangrejo rojo, la carpa, o la propia gineta-, en lugar de cargar contra una actividad deportiva que juega un papel importante en el desarrollo económico de muchas comarcas gallegas?

Según nos dicen, parece ser que en algún despacho de la Consellería están intentando argumentar técnica y jurídicamente la justificación para que las cazadoras y los cazadores gallegos puedan seguir disfrutando de una caza que para ellos es ya tradicional. Veremos.

José Manuel Matos Sobrino es biólogo y gestor cinegético