La norteamericana, a sus 19 años, rebajó en dos segundos su récord del mundo en el 400 libre conseguido hace dos años
09 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El mundo de la natación esperaba expectante la final del 400 libre femenino y el espectáculo no defraudó. Katie Ledecky, que con 15 años había asombrado al mundo en Londres al lograr un oro en 800, detuvo el crono de Río en un 3:56,46 que rebajaba en dos segundos el 3.58,37 que ella misma había convertido en récord mundial hacía dos años. Un hachazo brutal que el responsable de las categorías de edad en la Federación Española, Albert Tubella, la entrenadora del grupo de alto rendimiento de la natación gallega, Luisa Domínguez, y el director deportivo del Natación Ribeira, Juan Carlos Brión, analizan para La Voz.
¿Sorprende el crono conquistado por Ledecky?
Su récord era esperable, pero no con semejante tiempo. «Iba a Río a hacer historia y lo ha conseguido», proclama Brión, «es un tiempo astronómico y se ve que quería dejar su sello en la natación». Su idea la comparte Luisa Domínguez, que subraya que «por sus tiempos, parecía un hombre nadando en medio de una serie de chicas, era abrumador», mientras que Tubella ya preveía algo así. «Viendo cómo nadó por la mañana y que este año ya ha bajado de los cuatro minutos, preveíamos una marca que haría historia». Y así fue.
¿Estos récords son posibles sin dopaje?
Tubella, Domínguez y Brión confían en la limpieza de Ledecky y de los estadounidenses y no ponen en duda el registro de la deportista. Atribuyen su tiempo al un esfuerzo sin par, a sus condiciones físicas, y a una ambición enorme. «Cada cuatro u ocho años van surgiendo Phelps o Ledeckys en todos los deportes y seguirán apareciendo, aunque muy contados», augura Brión.
¿En qué se sustentan sus resultados?
La dedicación y un esfuerzo sin fisuras se combinan en la estadounidense. «Cuando un nadador de este nivel obtiene estos registros es porque se juntan tres elementos: su preparación, su talento innato, y esa competitivad tan propia de los deportistas americanos», dice Tubella. Fijándose en su evolución, Domínguez detecta que «ha mejorado mucho los virajes y se le está notando». Lo mismo que el paso adelante que ha dado en las distancias más cortas.
¿Tiene unas condiciones físicas excepcionales?
Para Tubella, «su base física posiblemente tiene más que ver con su preparación en gimnasio y agua y con el trabajo diario», que con disponer por genética de un cuerpo excepcionalmente dotado para la natación, como puede ser el de Phelps. Brión, sin embargo, sí detecta en ella «una condición innata para la natación, una flotabilidad y unos agarres que hacen que parezca diseñada para nadar, y a ello se le añade el trabajo. Sin eso, no hay nada».
¿Tiene algún punto débil?
Hablar de los puntos débiles de Ledecky después de que consiguiese el nuevo récord del mundo es difícil, sin embargo, Juan Carlos Brión apunta que todavía puede dar un paso más en velocidad. «Nadó el 4x100 libre y no destacó, le falta la explosividad que tienen los velocistas, pero es normal. Ella es fondista y a los fondistas se le activan más las fibras lentas que las rápidas», y bromea señalando que «si llega a ser más rápida, ya no sé qué haría».
¿Cuál es la principal virtud de Katie?
Como fondista, a Ledecky las distancias cortas le cuestan más, y por ello ver el paso adelante que ha dado en ellas es revelador. «Su gran virtud hoy por hoy ha sido prepararse para mejorar en 100 y 200; nadó la última posta del relevo americano en tiempos de medalla. En la natación moderna los buenos nadadores fondistas son buenos en 100 y 200», analiza Tubella. Con él coincide Luisa Domínguez. «Este ciclo se ha preocupado de pruebas cortas porque para darle esa tajada al récord del mundo hay que hacer un buen 100 para poder pasar fácil el 200 y poder acabar como lo hace».
¿Puede seguir batiendo récords?
Coinciden los tres analistas en que con Ledecky todo es posible y que, sobre todo en las pruebas más largas, puede seguir asombrando al mundo. Tubella se espera un «800 muy importante» y Domínguez recuerda que a Tokio puede llegar con 23 años, una edad óptima.
¿Qué es lo más asombroso de Ledecky?
Su marca de 3:56,46 en el 400 libres es estratosférica. Pero hay más. «Quiere absorber todo lo que la rodea, coge lo positivo y lo transforma en la piscina. Tiene unas ganas inmensas de conseguir cosas», destaca Brión. Y recuerda Tubella que «para alcanzar un récord del mundo como el suyo, su entrenamiento tiene que ser espectacular».