La final deseada

Alberto Blanco EN ZONA

DEPORTES

Sin duda alguna. Para los aficionados. Para la NBA. Y para el remake Curry-James. El estilismo frente al exuberante poder físico. Ambos nacidos en ese pueblo pequeño llamado Akron. En el face to face doce meses después de su primer duelo.

Pero el camino para ellos ha estado plagado de puntas. Se han desinflado en exceso las ruedas de ambos. Y no parecía que ello pudiera ocurrir tras la primera ronda. Sobre todo a Cleveland.

SEmpezaron los chicos de LeBron como motos la final del Este frente a unos novatos Raptors. Pero reaccionaron y de qué forma los de Toronto. Hizo falta la mejor versión del jugador más determinante a nivel físico de la NBA. Y ese título, es mucho cetro pensando en que LeBron James apabulla por su descomunal figura en la liga de la musculatura.

Y por el lado del Oeste, lo que acaba de hacer Golden State, si termina en anillo, será una de las hazañas para recordar en los próximos cuarenta años. Porque por un lado el equipo récord (nada más y nada menos que 73 victorias en la fase regular) tuvo que darle la vuelta a una eliminatoria extremadamente complicada con Oklahoma. Ese «no nos vamos a casa» del chico de oro Curry cuando iban abajo 1-3 en las finales de conferencia fue muy esclarecedor sobre lo que pasaba por las mentes de los muchachos de Steve Kerr. Presión.

Pero la final ya está aquí. Golden State y Cleveland dirimen la supremacía. Los de San Francisco quiere un segundo entorchado consecutivo y agrandar su magnífica leyenda. Cleveland y todo lo que rodea al semidios James está en el momento justo para adentrarse en el paraíso. Tocan noches de insomnio. Claro que dormir, dormir es de cobardes.

Alberto Blanco es entrenador ayudante del Lietuvos Rytas