Dos figuras llamadas a marcar época rivalizan juntos en el Masters
10 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Así empezó la tercera jornada de un Masters peliagudo, con Augusta mostrando sus aristas más exigentes. En el duelo principal, dos veinteañeros. Uno, Jordan Spieth, defiende el título con el sueño de convertirse en el primer jugador de la historia que repite título liderando las ocho rondas de forma consecutiva. Otro, Rory McIlroy, que abrió el sábado un solo golpe por detrás, ansía el único título que le falta para completar los cuatro grandes, justo el que tuvo tan cerca en el 2011 antes de su inesperado colapso desde el primer puesto (Canal + Golf, 20.00). Al cierre de esta edición, Spieth mandaba con -5, seguido por McIlroy y el japonés Hideki Matsuyama (-2).
Spieth y McIlroy habían compartido hasta ahora 14 rondas, pero nunca en el fin de semana de un grand slam. Tras el soberbio arranque del jueves, el defensor del título se mostró más terrenal el viernes. El camino al título no iba a estar tan sobrado como el año anterior. Y por detrás le apretó un McIlroy que llegó al sábado como el único jugador del Masters en enlazar dos jornadas bajo par. ¡Tan cara estaba la regularidad debido al viento!
Con diez hoyos por jugar para los dos principales favoritos, se empezaba a despejar la pelea por el título. Porque al empezar la tercera jornada había hasta 22 jugadores en un margen de solo cinco golpes respecto al líder. Una igualdad que no se recordaba en el primer grande del año y el número ya se reducía.
¿Y quién asomaba por detrás? La figura del número uno mundial, el australiano Jason Day, que enlazaba aciertos en una meritoria tercera jornada. Y un veterano, Bernhard Langer, de 58 años, doble ganador del Masters en el siglo anterior, con 33 cenas de campeones a sus espaldas en Augusta, demostraba su inteligencia para interpretar el campo y su talento para ejecutar el plan en otro día ventoso. Al cierre de esta edición, tanto Day como Langer no arañaban golpes al campo, pero tampoco los debían, y estaban a seis golpes de Spieth, empatados en la novena plaza.
Más nombres propios del Masters. El amateur Bryson DeChambeau, una de las sensaciones de las dos primeras jornadas, se desinflaba ligeramente, con más errores en su tercera vuelta, para ver el liderato, al cierre de esta edición, a seis golpes de distancia.
En cuanto a los españoles, Rafa Cabrera, en su primer Masters, cumplió de nuevo. Ya completada su tercera vuelta, entregó una tarjeta de tres golpes sobre el par (+6 en total), provisionalmente a once golpes del líder. Y Sergio García enviaba señales contradictorias. Arreones de clase con errores inesperados, como otras veces. Por eso llegó a la tercera ronda de un grande en el top-10 por decimoséptima vez en su carrera. Algo insólito en un jugador que todavía no tiene un grande. Al cierre de esta edición, después de disputar nueve hoyos, ya arrastraba cuatro golpes sobre el par, a nueve de Spieth.
Langer, con 58 años, recuerda su clase con un sitio entre los mejores del primer grande del año