Moncho Fernández: «Si convives con jóvenes, eres joven»

Moncho Fernández explica su pasión y forma de ser dentro y fuera de las canchas 


Durante toda la entrevista parece a punto de entrar en ebullición y, la verdad, verlo a cien grados tiene su punto. Es deformación profesional, supongo. Moncho Fernández (Santiago de Compostela, 1969) es famoso, entre otras cosas, por la intensidad con que vive los partidos en la cancha. Hablamos en su despacho, en el multiusos del Sar, donde ha conseguido reinar.

-Usted es entrenador, pero también licenciado en Historia.

-Sí. Yo siempre quise ser profesor. Bueno, de muy pequeño no, me gustaba mirarle las tripas a los juguetes y pensaba que sería técnico electrónico. Pero con 16 años ya había decidido ser profesor de Historia. Y puedo decir que me ha servido de mucho. Por todo lo que implica de conocimiento y porque conocer el pasado nos ayuda a entender el futuro. Me parece una barbaridad tener que preparar a nuestros hijos para el mercado laboral, es el mercado el que tiene que buscar salida a sus talentos. También me fastidia que les manden tantos deberes.

-¿Les ayuda con los deberes?

-Siempre que puedo, sí. Pero la escuela no avanza mucho. Si hoy soltaran a un ciudadano del imperio romano el único lugar en el que se reconocería sería en una escuela, porque el sistema sigue siendo el mismo que entonces. Y echo en falta asignaturas como hablar en público, por ejemplo.

-¿Cuántas horas se pasa aquí, en este cajón?

-Muchas. Hoy llevo nueve, ayer estuve doce. Pero no por estar mucho tiempo el trabajo es mejor.

-¿Qué le dice su mujer?

-Mi mujer ya me conoció como entrenador y sabe lo que es esto. La familia paga un peaje muy grande. Pero mire, lo que me apasiona de mi trabajo es que es polifacético: si sé más inglés, seré mejor entrenador, si sé más psicología, seré mejor entrenador; si sé más pedagogía, seré mejor entrenador... Y tiene una cosa estupenda: trabajar con jóvenes. Si convives con jóvenes, eres joven.

-De todos modos, pegarle la bronca a un tipo de 120 kilos y dos metros debe de tener su aquel.

-Nah. Hay mucho mito en eso. Hay cosas que fuera del contexto deportivo serían chocantes. Ellos saben que no hay nada personal.

-Habrá tenido que aprender a decir tacos en inglés.

-Sí. La cultura hispana está llena de tacos. Yo uso bastantes. En la anglosajona hay que tener cuidado porque hay determinados tacos que son muy negativos [inicia aquí una densa disertación sobre los tacos en inglés que me voy a saltar]. Lo más importante es el tono.

-Mire, y esa intensidad que muestra la cancha, ¿la alcanza en algún otro ámbito de su vida?

-Fuera de la pista soy bastante tranquilo. Bueno, hay algo que me enerva y es que la gente no use el intermitente. O los listos que se cuelan en las colas. Eso me pone malo.

-He oído que le gusta mucho el vino. ¿No se habrá puesto a elaborarlo?

-No. Pero cuando me retire no me importaría hacer vino. Me gusta como producto, pero me encanta el proceso y su cultura.

-¿Cuál es la cantidad más obscena que ha pagado por una botella?

-Usted ha usado el adjetivo exacto. A determinadas cantidades, el precio es una obscenidad. Por encima de 30 euros ya me parece bastante. Una vez fuimos a jugar a París y allí me compré una botella de champán Cristal y me la tomé con mi mujer en una ocasión especial que no le voy a contar.

-Elija compañía para una cena imposible: Wallander, Sam Spade, Lisbeth Salander, Pepe Carvalho...

-¡Vaya! [se entusiasma]. Carvalho, claro. Me encanta la novela negra, los antihéroes que explican la vida a través del crimen... Pero creo que preferiría cenar con Fred Vargas. Todo lo que he leído de esa señora me parece increíble. Yo soy de los que compran libros; cada vez que entro en una librería, compro uno. Es una tradición.

-¿Quién es el mejor jugador de baloncesto de la historia?.

-[Sin pensar] Michael Jordan. Lo que hace grandes a los grandes, es que ellos hacen grandes a quienes juegan con ellos. Pero el que más me gustó a mí fue este [se saca del bolsillo y me enseña un llavero con la camiseta de Clyde Drexler].

-¿Se ve entrenando dentro de 20 años?

-Para entrenar hay que tener pasión y fuerza. Si solo conoces el oficio y lo aplicas, estás fracasado. Me gustaría retirarme antes de los 67, eso sí,

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Sin ningún tipo de dudas, la salud de tus seres queridos.

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