Gustavo Rodríguez: «Cada vez soy más triatleta»

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

VÍTOR MEJUTO

Este año ha ganado el Iberoamericano y el nacional de larga distancia en un deporte al que llegó con 30 años

16 mar 2016 . Actualizado a las 23:40 h.

Gustavo Rodríguez (Tui, 1979) vive sus mejores días en el triatlón con 36 años. Cinco después de dejar el ciclismo profesional y cambiar de deporte. En plena madurez, y aun puliendo detalles en la natación, acaba de ganar el Iberoamericano de media distancia en La Habana y el nacional de larga distancia en Orihuela. Para el futuro, su gran reto es llegar al Mundial de Pontevedra del 2019. Luego pensaría en la retirada.

-¿Cómo un ciclista profesional acaba siendo campeón de triatlón?

-El 2010 fue mi último año como ciclista, corrí en el Xacobeo y al siguiente tocó debutar en el triatlón, aunque los dos primeros años estuve más centrado en el duatlón porque a la natación me costó bastante cogerle el ritmo.

-¿Qué motivo le llevó al cambio?

-Fue un poco forzado. Después de todo el lío del Xacobeo, la mayoría nos quedamos fuera del ciclismo profesional y no me apetecía parar de golpe y quería entrenar. Además conocí a Aida [triatleta y actual pareja] ese año y comencé a acompañarla en los entrenamientos, los resultados llegaron rápido y poco a poco fui entrando de nuevo en el deporte de élite en otra modalidad como el triatlón.

-Es raro hacerlo a los 30 años y luego triunfar.

-Hasta ahora el triatlón, como es un deporte nuevo, se nutría bastante de gente que procedía de otras disciplinas y el cambio se hacía a edades más tempranas para llegar un poco a la élite. En este caso la adaptación a la carrera fue muy buena por Aida y por Diego Álvarez, mi entrenador. Todo lo que me rodeaba era propicio para hacer las cosas bien desde un primer momento.

-Se le atragantó la natación.

-Fue el sector que más me costó y aun me cuesta. Es una disciplina muy técnica y no se ve la evolución tan rápido. Noto que poco a poco voy a más.

-¿La bici sigue siendo su principal baza?

-Creo que realmente para lo que me sirve la bicicleta es para llegar más fresco a la carrera a pie. En este último año a veces ya hice mejores parciales de carrera a pie que en la bici. Noto que cada vez soy más triatleta.

-¿Ha apostado muy fuerte para esta temporada?

-Cambiaron las circunstancias. Aida y yo vamos a tener una hija y si queremos seguir vinculados al deporte de élite los resultados tienen que salir y esa motivación es un plus. También hay que tener en cuenta que Pontevedra será la sede del Mundial de larga distancia en el 2019 y la única manera de llegar allí en la élite es trabajar muy duro.

-Los resultados han llegado rápido con dos títulos.

-Comencé fuerte para llegar al triatlón de La Habana y para el nacional de larga distancia. Ahora quiero estirar esta primera parte de la temporada hasta junio para hacer los triatlones de media distancia de Elche, Pamplona, Bilbao y Zarauzt y luego, tras un descanso, preparar un Ironman en Los Alpes, para luego hacer otro en España y el nacional de larga distancia en Ibiza. A nivel de títulos mi cupo ya está cubierto este año.

-¿Se ve en el Ironman en un futuro próximo?

-Estoy trabajando para irme adaptando a las distancias, con el paso de los años perdemos en velocidad pero ganamos en resistencia y está claro que quiero enfocar a esas distancias no mi futuro, sino el presente.

-¿Tiene fecha de caducidad?

-No me gusta pensar en la caducidad, pero con 36 años a veces toca. El año pasado al principio me costó un poco sacar el rendimiento. Ahora me puse el objetivo a largo plazo del mundial de Pontevedra para sacar de la cabeza ese fantasma y llegar allí sería una bonita manera de rematar la carrera profesional.