La federación miró hacia otro lado

El organismo nacional recibirá otra fuerte multa por no haber impedido las irregularidades

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Redacción / La Voz

Además de fallar la voluntad de cumplir las normas, primero el Barcelona, y después el Real Madrid y el Atlético, para que se hubiera llegado a las graves sanciones de la FIFA, se necesitó la intervención de otro actor de esta película: la Federación Española de Fútbol.

Las licencias de los menores que originaron el castigo al Barcelona fueron expedidas por la Federación Catalana de Fútbol. Algo que, según la FIFA y la federación española, no debería de haber realizado nunca. De hecho, en condiciones normales, en la española habrían saltado las alarmas sobre lo que se estaba haciendo en la catalana. Muy probablemente, una vez detectadas las irregularidades, se habrían puesto en contacto con la territorial para advertirles. Y más que probablemente, el asunto habría llegado a la superioridad federativa, al tratarse del Fútbol Club Barcelona. Resulta difícil pensar que Villar (o su equipo de confianza) no estuvieran al tanto por lo que, en este caso, habrían decidido mirar hacia otro lado.

Medio millón de multa

La consecuencia para la federación española cuando se castigó al Barcelona con dos períodos sin fichar fue de una multa de medio millón de euros, rebajada posteriormente a 300.000. En el caso de las sanciones a Real Madrid y Atlético, y al tratarse de dos clubes y de una reincidencia de la misma federación, la multa que le caerá a la federación que preside Villar será sensiblemente superior.

Satisfacer a las territoriales

¿Por qué Villar o su equipo consintieron que se llegara a esta situación? Ahora que ya nos encontramos en tiempo de elecciones federativas, viene a cuento pensar que lo más importante del mundo para el actual dirigente es mantener contentas a las federaciones territoriales que, a la postre, son las que lo llevan manteniendo en el poder desde hace casi treinta años.

Resulta también curioso que la FIFA sancione a la federación de alguien que, además, es vicepresidente del propio organismo internacional del fútbol, al tiempo que también lo es de la UEFA. Obviamente, su cargo no le exime de que su federación deba acatar y cumplir todas las normas, así como asumir los castigos correspondientes cuando estos se produzcan. Pero sí que llama la atención que Ángel María Villar, que en algunos círculos presume de su influencia en el fútbol planetario, no haya sido capaz de evitar las tres sanciones a los grandes clubes del fútbol español. En realidad, la influencia del dirigente vizcaíno no parece que pase por el mejor de sus momentos. De hecho, no fue capaz de lograr la concesión del Mundial a la candidatura ibérica por el impulsada. Y ello a pesar de que se empleó a fondo por conseguirlo.

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