El ridículo continúa


Florentino Pérez se ha empeñado en elevar el ridículo a límites inexplorados en el fútbol español. No satisfecho con el bochornoso espectáculo del Ramón de Carranza, el presidente de una entidad que mueve por encima de los 600 millones de euros al año, por tercera vez en apenas un mes, cree que son los demás los que circulan por el lado equivocado de la carretera.

Incapaz de aceptar que la frágil estructura de un club de las dimensiones del Real Madrid no detectó que Cheryshev tenía un partido de sanción, pasó por alto el implícito reconocimiento de la metedura de pata por parte del propio Benítez cuando tras el encuentro argumentó que habían sustituido al jugador para descartar la existencia de mala fe. Tanto empeño puso el presidente del Madrid en defender lo indefendible que, en un acto claramente intimidatorio, recordó a los diferentes comités que acudiría a la justicia ordinaria si no le daban la razón.

Pues bien, Competición, Apelación y el TAD han zarandeado los endebles argumentos en los que el Real Madrid ha basado sus recursos, más propios del capricho y el empecinamiento de un presidente que no admite la disensión que de unos asesores legales solo impulsados por la obediencia profesional. El fallo del TAD exime al Villarreal, abofetea al Madrid -«cada club es responsable de los jugadores que alinea»- y asegura que la entidad blanca no hubiera tenido problemas de no haber carecido de la «elemental y exigible diligencia». Un torpedo en la línea de flotación de una gestión que en los últimos meses ha acumulado episodios tan esperpénticos como la destitución de Ancelotti, el adiós de Casillas, el frustrado fichaje de De Gea o la alineación de Cheryshev.

Ahora, Florentino está dispuesto a explorar los juzgados, un terreno en el que, en el mejor de los casos, el Madrid solo encontraría un leve consuelo económico y en el que se dejará otro puñado de prestigio. Una vez confirmada la continuación de Benítez y después de filtrar varios nombres a los medios amigos, ya han aparecido los sondeos habituales sobre un posible sucesor. El despido de Benítez es cuestión de tiempo. Así gestiona Florentino Pérez.

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