Conozco a Jorge Prado desde que se proclamó campeón del mundo de 65 centímetros cúbicos. Cuando me lo presentaron, me hablaron de él como «la bomba del futuro». Entonces, tenía 10 años y ya le veían como un campeón del mundo en potencia. Ha sido el piloto más joven al que ha apoyado KTM. Su carrera deportiva se ha desarrollado muy rápido.
Dio el salto a 85 c.c. antes de tiempo y, en esa categoría, compitió contra niños tres años mayores que él. Enseguida se colocó en las posiciones punteras, acumuló victorias y podios, y solo la mala suerte con las lesiones le privó de logros más importantes.
Esta temporada, dio el salto a 125. Lo normal en la campaña de debut es adaptarse a la categoría. Jorge Prado tiene 14 años y ha competido contra rivales de 17. No solo se acopló, sino que se ha proclamado campeón de Europa. Todo el mundo habla de él, no solo en nuestro continente, sino también en Estados Unidos. Y allí es donde está su futuro. Es un piloto muy técnico y le gusta el supercrós. Siendo egoísta, lamento que no vayamos a disfrutar de su presencia en un Mundial de motocrós, pero su motivación es ser campeón del mundo de supercrós.
Jorge tiene talento y, si a ello le sumas el trabajo, estamos ante una súper estrella. Tiene un don y existen muy pocos pilotos como él. Stefan Everts, que fue campeón del mundo en diez ocasiones, me dice que a Jorge no hay que enseñarle nada. Hace cosas imposibles y lo sabe todo, porque para él este deporte es algo natural. Los rivales se fijan en él para aprender y él es capaz de abrir vías que pocos más perciben. Si tomamos como ejemplo los circuitos, podríamos compararlo con Marc Márquez. Se cansará de ganar títulos.
En noviembre viajará a Estados Unidos para empezar a entrenarse en el supercrós. Los pilotos de esta modalidad son súper estrellas en Norteamérica. Ganan millones de euros. Pero él no se fija en el dinero, solo mira el espectáculo. KTM nunca apoya a los niños, pero con Jorge lo tienen claro y sí que le van a ayudar. Saben que es un deportista fuera de lo normal.