Dificultad y márketing

Manuel Piñero BAJO PAR

DEPORTES

Al tradicional gusto de la USGA por presentar un desafío para los jugadores en el US Open se une ahora un campo como el de Chambers Bay, con elementos rompedores para lo que es un grande. Bienvenidos a América, paraíso del márketing. Así se entienden decisiones como que los hoyos 1 y 18 puedan ser par 4 o 5, según el tee elegido para la salida y el viento predominante cada día, o las enormes diferencias de alturas entre las plataformas de salida del 9.

La organización evita la rutina, pues cada día el campo podría tener algunos rincones diferentes, unas variaciones que no suelen gustar a los jugadores. La USGA busca golpes de efecto para el público, porque estos cambios hacen que se hable más del torneo, y prepara un campo largo, un par 70 de 7.200 metros. «Iré a hacerlo lo mejor posible, pero creo que no me voy a divertir allí», me comentaba hace unos días Ian Poulter en Inglaterra. Un recorrido tan largo y con bastantes desniveles pondrá en aprietos a todos. El ambiente remite al de los links británicos.

El título en Chambers Bay exigirá una buena pegada, como la que tienen talentos como Bubba Watson, Rickie Fowler y Rory McIlroy, aunque venga de fallar algún corte, algo anecdótico. Anotemos también nombres como los de Jason Day o Dustin Johnson. Al final en este tipo de US Open siempre tienes que combinar pegada y precisión. Y el ganador del Masters, Jordan Spieth, también se desenvuelve con mucha solidez, como Justin Rose o nuestro Sergio García. ¿Y Mickelson? Nos encanta a todos y está jugando bien. Otros dos en la libreta, un clásico como Jim Furyk, al que le gustan los campos duros porque siempre responde, y entre las bazas menos trilladas, Brooks Koepka, un pegador que estuvo jugando el Challenge Tour por aquí y en un campo delicado podrá desenvolverse a gusto.