Cinco directivos dejan a Escañuela por sus medidas ininteligibles

Paulo Alonso Lois
P. ALONSO LOIS REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

El presidente de la federación de tenis, aislado en sus pulsos con varios sectores

28 may 2015 . Actualizado a las 16:41 h.

José Luis Escañuela se queda algo más solo en su particular modo de presidir la Real Federación Española de Tenis (RFET). El dirigente -expedientado por el Tribunal de Arbitraje del Deporte por no justificar el destino de 600.000 euros del Observatorio y la Fundación del Tenis- cuenta desde ayer con dos vicepresidentes menos, tras la renuncia de los máximos responsables de las territoriales de Galicia, José Antonio Pereiro, y Navarra, Mikel Aguirre. Ambos anunciaron ayer su renuncia en un comunicado firmado también por otros tres vocales de la directiva de la RFET, los máximos dirigentes de los organismos de Baleares, Antonio Ferragut, Ceuta, Manuel Pilar Gracia, y Extremadura, Diego Mostazo.

«A lo largo de este último tiempo, este grupo de federaciones hemos intentado aplicar la lógica, consensuar, crear protocolos claros, potenciar una nueva cultura de trabajo. Pero ha sido imposible, por lo que creemos que lo mejor para el tenis español en este momento y para la RFET es abandonar la Federación», señalaron. Lamentan que la forma de trabajar por la que «apostaron» en su momento «se ha ido oscureciendo y se ha comenzado a caer en derivas ininteligibles».

Aunque no citan medidas polémicas como el nombramiento de Gala León como capitana del equipo de Copa Davis, o la negativa a compartir con el resto de la directiva las auditorías de las cuentas, se refieren en su escrito a una gestión personalista «con polémicas innecesarias, con decisiones inexplicables y poco democráticas, creando enfrentamientos artificiales, con el abandono de proyectos vitales y con la ruptura con fuerzas importantes del tenis».

Escañuela, que se resiste a cumplir con las medidas de transparencia que marca la ley, también cuenta ahora con el rechazo de la mayoría de los tenistas españoles de élite.

Los cinco directivos dimisionarios dibujan un estilo caudillista en Escañuela, que llegó al cargo en el 2008 y ha perdido gran parte de sus apoyos: «Una bunquerización en toda regla que recordaba a tiempos que creíamos superados, y especialmente tremendo cuando los retos a los que nos enfrentamos -el tenis español- son de orden mayúsculo. Una nueva sociedad, que hace imprescindible un nuevo proyecto de federación».

Quizá como embrión de una posible futura candidatura a la RFET, los cinco presidentes de las territoriales citan varios retos: territorialización del tenis español, democratización de la gestión, comunicación interna y externa, innovación y creatividad aplicadas a todos los ámbitos de trabajo -«de lo emotivo a lo formativo»-, sostenibilidad económica y «reforzamiento del papel social del deporte y del tenis en la sociedad española».

«Una necesidad, si no queremos morir de éxito -decíamos hace unos años- o de fracaso decimos ahora; pero morir al fin y al cabo», concluye la nota.