Predicamentos

Carlos Melchor AL OTRO LADO

DEPORTES

27 mar 2015 . Actualizado a las 18:16 h.

Un papel, unas líneas y un bolsillo. Esos fueron los protagonistas de la rueda de prensa de Quique Setién previa al partido contra el Alavés. Una comparecencia que giró en torno a las ideas que hace más de un mes el entrenador cántabro escribió a modo de esbozo en un pedazo de papel, sobre la agitada y convulsa situación extradeportiva del club rojiblanco. Lejos de que el papel firmase su defunción tras un obligado paso por la lavadora, cobró vida inesperadamente para incendiar, aún más, la escena futbolística local. Sin entrar en el fondo de la cuestión, con el que, con matices, muchos estamos más o menos de acuerdo, llama la atención la súbita aparición estelar de Setién dentro del ring en apoyo de sus valedores. Sin que ningún periodista le hubiese preguntado directamente al respecto, el entrenador del Lugo echó más leña al fuego, como si las brasas no estuviesen bien vivas. Que no traga a Saqués, que se marchará del equipo en caso de que llegue el empresario del frío, amenazó.

Las formas, a veces tan o más importantes que el fondo, recomiendan que los encargados de la parcela deportiva no debieran nunca entrometerse en cuestiones que van más allá de sus responsabilidades. Por mucha relación directa e intensa, casi familiar, que tenga con los actuales dirigentes rojiblancos, Setién nunca tendría que haber tomado parte públicamente en este tipo de asuntos. Por si ya hubiera poca división social, lo que ha conseguido con estas declaraciones extemporáneas es agrandar todavía más la grieta. Ser profesional también incluye no exponer papelillos de forma pública tratando cuestiones que le son ajenas a sus cometidos. Técnicos y jugadores tienen que estar al margen de lo que pasa en las oficinas, como el chef se centra únicamente en la preparación de exquisitos platos y el mánager del restaurante lo gestiona para maximizar su funcionamiento. En este momento, jugar a tirar chinitas desde el atril roza lo irresponsable, durante este impás de espera que tanto está deteriorando las entrañas del Lugo.