Los grandes guerreros saben que al oponente siempre hay que dejarle una salida, una vía de escape, porque si no luchará a muerte por su vida y se convertirá en un adversario más peligroso. Los grandes ejércitos cuando están al borde del abismo reaccionan de forma natural por mero instinto de supervivencia, pero solo saldrán adelante si sus líderes mantienen la mente fría y el objetivo claro, solo en ese caso todo el ejército, como un solo individuo, podrá revolverse contra la situación y sobrevivir.
El Celta se ha rebelado contra el destino y ha roto una lanza para seguir soñando tras haber vivido el calvario de diez partidos sin victorias y solo dos empates. Mérito para la dirección por haber sabido mantener la calma en momentos tan difíciles, mérito para la plantilla por haber tenido la capacidad de no descomponerse y luchar cada uno por intereses individuales olvidando el objetivo común, y mérito para su entrenador por haber sabido estar en un momento en el que todo se tuerce alrededor de uno. Solo con un liderazgo sólido y con la capacidad de convencer a través de un mensaje claro se logra mantener el equilibrio en una situación como esa, y al ver el vacío tras de sí, el Celta ha sabido afrontar su realidad compitiendo bajo la estela de la coherencia y del orgullo, sabiendo hacer frente a una situación límite con inteligencia y tranquilidad.
Ahora se recogen los resultados del sentido común, mantener lo que antes había dado sus frutos, en los momentos en que todo se oscurece. Algo debe tener el Toto Berizzo para haber logrado que sus hombres mantuviesen el orden y los objetivos claros. Algo ha de haber transmitido para que sus huestes hayan seguido manteniendo el norte ante tanta desazón. Ahora que la pelota entra, se valorará el haber estado a la altura a pesar de haber visto el abismo tras de sí. Ahora que los vientos son favorables, será el momento de consolidar la base sobre la que se ha creado el equipo. Y esa base no es otra que la creencia, creer que se puede, saber que se quiere, mantener la mirada alta y ser capaces de seguir mirándose a los ojos para percibir la nitidez del esfuerzo común convirtiéndose en valor.
Este fin de semana se ha ganado a uno de los conjuntos más complejos del campeonato, al equipo que mejor representa el valor de la unidad y del mensaje de la mística. Hoy el Celta ha dado valor a todas las horas oscuras en las que pudiendo haberse abandonado a lo fácil, optó por lo difícil, mantenerse erguido soportando el momento más duro de la temporada.
Álex Couto es entrenador y autor del libro «Las grandes escuelas del fútbol moderno»