Agradables efluvios pasados

Carlos Melchor AL OTRO LADO

DEPORTES

22 de diciembre de 2012, cierre del inolvidable año futbolístico que nos devolvió a la élite del fútbol español. El equipo viaja a Sabadell sin ningún central sano. El lateral derecho Víctor Díaz, comodín donde los haya, y el inadvertido Raúl Fuster componen el centro de la zaga, un experimento desesperado para salir del paso. De antemano, era el típico partido que olía a derrota. Pero la desgracia se transformó en fortuna con una victoria agónica después de soportar de forma numantina el asedio catalán, y de un zurdazo antológico del añorado Óscar Díaz. Es difícil olvidar a José Juan disfrazado de superhéroe, mostrando un completo catálogo de paradas con la misma pachorra que el que va a la panadería a comprar dos barras. Sea destino, casualidad o coincidencia, ya es curioso que se dé una situación tan similar ante el mismo equipo en tan corto período de tiempo. En esta ocasión, Borja Gómez es el central sano, ante la baja de larga duración de Jon García y la sanción por tarjetas de Pavón. Y el estado de Víctor Marco es una incógnita. Toca reconversión en la zaga.

Sobre el partido de Mallorca, poco que decir. Una primera parte llena de trabajo, pero con escasa presencia ofensiva, cumpliendo el patrón de lo visto hasta el momento fuera, y dos regalos inexplicables nada más comenzar el segundo tiempo que echaron por tierra cualquier esperanza de sacar algo positivo. Que te metan un gol a los 25 segundos de la reanudación es inconcebible. Que te metan otro diez minutos después en un saque de banda inocente es aún peor. Por mucho que Setién afirmase que lo justo hubiese sido un empate, la derrota fue más que merecida. Se está convirtiendo en un clásico lo de los empates morales como visitante, al igual que Valdés Aller. Su demencial criterio disciplinario desespera a cualquiera. Que se lo digan a Fernando Seoane, cuya cara el pasado sábado lo decía todo. En cualquier caso, escudarse en el arbitraje para justificar la derrota sería de necios. Con dos partidos seguidos en casa, a pesar de las bajas, es imprescindible volver a sumar de tres en tres puntos. La confirmación de la consistencia mostrada hasta el momento pasa por ello.