El largo parto domiciliario

Murillo

DEPORTES

Un largo parto domiciliario ha padecido el Lugo para volver a saborear las mieles del triunfo en feudo ajeno. Desde aquel enero de 2014, si la memoria no me es infiel, con un gol soberbio del añorado Rennella en el gélido campo de Los Pajaritos frente al Numancia, el equipo lucense estaba divorciado de la victoria a domicilio. Una larga travesía del desierto, rota ayer por otro gol antológico firmado por un remate casi imposible, sin ángulo, de Iriome, a centro perfecto desde el otro costado por un activísimo Luis Fernández. Que, por cierto, había sustituido al principio al lesionado Lolo, en una mala caída al borde del área azulgrana tras falta no señalada por un árbitro archicasero. El ariete lucense se dañó su hombro derecho, y será baja segura ante el Zaragoza. El Lugo sacó otra vez los máximos dividendos de su doble faceta defensa-ataque: impermeabilidad atrás, juntando las líneas y formando dos barreras infranqueables por el centro y hasta por los costados; arriba, máxima eficacia para las ocasiones creadas. El Barça B fue netamente superior al Lugo en la primera parte. Monopolizó la posesión, sin crear demasiado peligro, porque los dos goles anulados a Dongou eran fueras de juego, como lo fue el anulado a los lucenses. Pero a estos les puso en grave riesgo las pérdidas rápidas del balón en las salidas, al multiplicarse los yerros en los pases fáciles. Por eso, los de Setién apenas tuvieron contraataque, salvo en los últimos cinco minutos del primer período. Con un plantel de lujo, el equipo azulgrana fue incapaz de salvar la última barrera visitante. Como cierre final estuvo un atentísimo José Juan. El Lugo renació en un segundo tiempo magistral, donde incluso le robó el cuero a su poderoso adversario y le tuvo contra las cuerdas en un período de continuos contraataques, al ganar en fluidez de pase y desborde. El Barça B acabó fundido, frente al perfecto segundo tiempo de un Lugo resucitado para mirar, incluso, hacia arriba. Lástima del peaje de dos nuevos lesionados: Lolo e Iriome.