La Copa del Rey como recurso

Murillo

DEPORTES

No andaba descaminado Setién cuando anunciaba en una previa anterior, que la Copa había dejado de ser un estorbo para su equipo por falta de solvencia de los no habituales. No eran sus propias palabras literales, pero sí el sentido de las mismas. Y, en efecto, el fondo de armario rojiblanco actual así parece atisbarlo. No en su máxima intensidad, pero sí en unos indicios más que esperanzadores. Frente a una de las bestias negras de los lucenses, el Alcorcón (nunca fue vencido en Segunda A por los rojiblancos), el Lugo fue capaz de tutear al rocoso equipo madrileño en la tórrida noche del jueves e incluso superarle. No sin polémica, con un gol anulado dudosamente en el descuento que nos hubiese llevado a la prórroga y una expulsión anterior muy protestada por los visitantes. En cualquier caso, los lucenses tuvieron unos veinte minutos iniciales primorosos de juego y esfuerzo físico, donde la pelota circuló a ritmo de vértigo ante un Alcorcón agazapado atrás en un 5-3-2, que defendió bien y presionó siempre, obligando a su rival a jugar demasiado en horizontal y para atrás. Razones por las que el Lugo tuvo dificultades para profundizar, viéndose obligado a lanzar diagonales desde atrás, sobre todo por parte de un acertado Borja Gómez, buscando las espaldas de los centrales madrileños. O, en todo caso, percutiendo por la banda derecha con las penetraciones de Iriome y Dalmau. También Lolo y David López se ofrecían continuamente en una labor de desgaste descomunal, apoyados por un acertado Álvaro Peña como mediocentro, tratando de sacar a los centrales de su ubicación. En una de esas diagonales, Lolo se presentó solo ante Javi Jiménez, pero este le tapó perfectamente su remate a bocajarro en la mejor ocasión lucense del primer período. Dentro de ese comienzo fulgurante del compromiso copero, los de Quique Setién exhibieron una anticipación magnífica, recuperando balones antes de que llegasen a zonas de peligro. A partir de ahí se equilibró el partido, pero el Alcorcón apenas creó peligro, salvo un despiste de Jon García en una cesión a un adelantado Dani Mallo. La escasísima pólvora rematadora tuvo una excepcional solución en el gol antológico de Lolo, con un trallazo imparable a la escuadra madrileña. Era el minuto 76 y el Lugo se aferraba a la excepcionalidad realizadora, en comandita con la seguridad atrás, para redondear el segundo triunfo de la temporada en casa recurriendo a la exigüidad de un gol. A la espera de recuperar efectivos, crece la esperanza en una plantilla con calidad y recursos para ilusionar al personal, que debe consolidarse en una respuesta muy superior de los indecisos. Mañana, frente al Leganés, es otra oportunidad para afiliarse y no cicatearle el apoyo a un club que está brillando por encima de su afición.