Solo Alemania prosigue la senda que España abrió en seis años de ensueño
07 jul 2014 . Actualizado a las 11:52 h.Aquella selección que maravilló al mundo en Johannesburgo, la misma que había triunfado en Viena y que conquistó Kiev, la España de Del Bosque y Aragonés; de Xavi e Iniesta; de Casillas y Ramos; de Villa y Torres desapareció de Brasil sin ni siquiera haberse presentado a la defensa del título. El equipo que cruzó el Atlántico se fue difuminado de tal forma en el viaje que cuando aterrizó en Sudamérica a los propios jugadores les costó reconocerse con la estrella pegada al corazón. Pero si la temprana y contundente eliminación de España fue sorprendente, más parece que apenas quede un pequeño rastro en las semifinales del combinado que ha dominado con puño de hierro el planeta del balón durante seis largos años apoyado en la magia del toque. Solo en Alemania se esboza algo del legado español, el del placer de someter al rival bajo la tiranía de la posesión. En los otros tres supervivientes se intuye todo lo contrario, en el mejor de los casos (porque resulta complicado catalogar el plan de Argentina), se aprecia el retorno al fútbol de raza, el que Simeone importó a España para ganar la Liga frente a dos colosos que parecían inabordables.
Basta un solo dato para ilustrar esta idea. Brasil, la anfitriona, la creadora del jogo bonito, la de los herederos de Pelé, Sócrates o Garrincha es el equipo que más faltas por partido ha cometido en el torneo (19,2). Costa Rica, segunda en esta tabla y gran revelación del campeonato, finalizó su participación con 18,8. Uruguay, tercera, acabó con 18,5; Holanda y Colombia, que comparten la cuarta plaza, hacen 18,2. España puso rumbo a casa promediando solo 9,3, dos menos de las que firma Alemania en cada uno de sus enfrentamientos. El combinado de Scolari es también el segundo equipo que más tarjetas ha visto (10) en su Mundial, solo superado en esta categoría por la selección liderada por el portero del Levante Keylor Navas. Pero Brasil (221) y Holanda (206) figuran entre los bloques que más jugadas de ataque protagonizan. Clasificación que comanda Argentina (280), favorecida por cruces benévolos e impulsada por una línea ofensiva demoledora, con Leo Messi a la cabeza.
La Canarinha y la Naranja Mecánica se han abonado al alto voltaje; al contacto físico durante el repliegue y al vértigo hacia el área rival; a los esfuerzos completos, de largo recorrido, unidireccionales: de arriba hacia abajo, nunca en horizontal. La antítesis de España, la campeona a la que todos admiraban, y de la que ya solo queda algo en Low.