El ex pronista se recupera en Lugo de una fractura de tibia y peroné que se produjo en un partido de la liga rusa
31 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Se lesionó en Rusia, y ha elegido Lugo para restablecerse. Miguel Muñoz, ex jugador del Azkar, sufrió una fractura de tibia y peroné el pasado mes de enero, en un partido con su equipo, el Novaja Generacija de Syktyvkar, localidad al norte de Moscú. Se operó en Madrid, y va casi dos meses adelantado en su proceso de recuperación (le dieron unos cinco de plazo). Se ha aplicado con todas sus energía. Como él mismo dice, «el único milagro es el trabajo».
Rubén Felpeto, el fisioterapeuta lucense encargado, en su clínica, de la puesta a punto de Miguel, lo resalta: «Tiene una gran capacidad de sacrificio; ha trabajado muy duro». Desde los primeros momentos, para ganar movilidad en el tobillo, el acondicionamiento de las cicatrices, hasta el proceso actual. Todos los días (apenas los fines de semana de descanso para asimilar las cargas) desde que llegó a Lugo el 10 de marzo, con su mujer Carmen y su pequeña Carlota (de solo tres años y lucense). Piscina, gimnasio, ejercicios, una lucha para regresar al estado inicial. Al momento anterior al día «más duro» de la carrera deportiva de Miguel, quien así lo califica. «Estaba quizás en mi mejor momento de forma de siempre», destaca. Acababa de empezar el duelo, y recibió una entrada de Paulinho, brasileño del Mystichi.
Este le dio con la plancha, por el lateral de su tibia derecha. «Sonó como quien corta un tronco», dice de forma gráfica. «Gritas más por la impresión de ver la pierna que por el dolor», reconoce. En esas casualidades de la vida, y del deporte, su compañero de equipo André Gomes, portugués que fue su cicerone y punto de apoyo en Rusia, le había dicho antes de empezar el partido: «Hay que tener cuidado con Paulinho, es fuerte». A los tres minutos tuvo que salir del campo camino del hospital, y de allí, al aeropuerto, ese mismo día (11 de enero), para venir a operarse a España.
Entró en el quirófano solo tres días después. Al mando, el doctor Fernando García de Lucas, en la madrileña Clínica Cemtro. «Le estoy muy agradecido, hizo un trabajo perfecto», indica Miguel. Le recolocaron ambos huesos, y ahora tiene un clavo en el interior de su tibia, y tornillos en tobillo y rodilla. Del hospital salió, a los dos días, apoyando el pie.
«En mi casa»
Madrileño de Alcalá, se restableció en el pueblo de sus padres y su mujer, Cabeza del Buey (Badajoz). Después, Lugo: «Ya andando por mi propio pie. Aquí sabía que iba a estar bien, es mi casa». En la ciudad amurallada le esperaban Rubén Felpeto y Xabi López, preparador físico del Azkar, quien le ha trazado la puesta a punto: «Su trabajo es para quitarse el sombrero. Siempre están ahí, me animan». Muchos, que le han ayudado: «Los más importantes, mi familia, mi mujer y mi hija. Rubén, Xabi, el doctor García de Lucas; Cospe, que ha estado conmigo a diario; Diego Ríos y Marcos Pereira, que me permitieron entrenarme con el Azkar; Jesús Graciada... Tanta gente que se ha preocupado por mí».
Miguel Muñoz Jugador de fútbol sala