Las salidas profesionales para los estudiantes de la especialidad de Golf de la Facultade de Ciencias do Deporte e a Educación Física de A Coruña centraron ayer el debate durante la mesa redonda que sirvió de presentación del Club UDC Golf y organizada en el centro de formación de Bastiagueiro, donde se puso de manifiesto el descenso en la práctica de este deporte a causa de la situación económica. «El golf no sale indemne de esta terrible crisis», señaló el presidente de la Federación Galega, Daniel Fernández, quien aseguró que en tres años, hasta diciembre del 2013, se han perdido en Galicia 1.570 licencias, una cifra que en el conjunto de España supera las 40.000.
Los ponentes destacaron, sin embargo, el potencial de los futuros licenciados en el mercado laboral, ya que la especialidad exige cada vez más preparación física. «Tiene una faceta muy importante la preparación física y psicológica. Si vosotros os especializáis, seguro que la gente sí está dispuesta a invertir en salud», señaló durante el debate el director gerente de Miño Golf, Gerardo Mosquera.
Democratizar la práctica
El profesor Vicente Gambau, presidente del Consejo Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física (Colef), puso el acento en la necesidad de «democratización de la práctica del golf», centrada en el ámbito recreativo y con el foco puesto en los colegios, un ámbito que, en su opinión, se abre a los profesionales de la educación física.
El ejemplo de esta práctica lo aportó Francisco Costoya, antiguo alumno del centro de Bastiagueiro y profesor en el CPI Castro Baxoi de Miño, donde los escolares reciben clases de golf desde hace tres años. Costoya destacó la gran receptividad de los escolares hacia la práctica de este deporte, que calificó de muy enriquecedora, y subrayó también que permite la práctica en familia.
Durante la sesión también intervinieron la vicerrectora de Estudantes, Deportes e Cultura, María José Martínez, y el profesor de la especialidad de golf Francisco Camiña, quien moderó las intervenciones de los ponentes y el público. Los requisitos para poder ejercer como entrenador de la especialidad fueron una de las cuestiones que generaron más intervenciones, ya que, entre otras cuestiones, la federación exige un hándicap de 4.5, lo que requiere un alto nivel de juego que no garantiza la especialidad. Algunos de los asistentes destacaron, sin embargo, la importancia de formarse también en cuestiones teóricas.