«Querría ver si los que nos critican son capaces de hacer solo durante un mes nuestra preparación», se queja el capitán danés Rasmus Stjerne
15 feb 2014 . Actualizado a las 13:23 h.El canadiense Brad Jacobs y el danés Rasmus Stjerne no soportan las bromas de las que es objeto el curling cada vez que hay unos Juegos Olímpicos de Invierno y aseguran que han preparado los de Sochi como atletas de alto nivel Cada cuatro años, coincidiendo con la gran cita, el curling sale de su relativo anonimato, no forzosamente por buenas razones, al convertirse en el objetivo preferido de los bromistas, que se mofan de estos hombres y mujeres equipados con escobas y que practican una especie de petanca sobre hielo. «Cuando se nos compara con aficionados que practican un deporte estúpido, es muy frustrante, ya que la gente no se da cuenta del volumen de trabajo que realizamos», lanza Rasmus Stjerne.
El skip, o capitán, del equipo danés, se ve a sí mismo como un deportista de alto nivel, que trabaja su condición física y hace musculación. «Querría ver si todos los que nos critican serían capaces de hacer solo durante un mes toda la preparación que hago durante el verano», lanza el estudiante de la Universidad de Copenhague, de 25 años. «Me levanto cada mañana a las seis para entrenarme seis días a la semana, antes de ir a la universidad. Es mucho trabajo», asegura. Sterjne y los otros skips de los equipos presentes en Sochi reconocen que hubo que cambiar muchas cosas.
Frente al entrenamiento físico y la musculación, sus predecesores preferían estar en los bares. «Es verdad que teníamos una reputación de gente que bebía y fumaba, pero esta reputación era verdadera hace unos diez años», afirma el noruego Thomas Ulsrud. «Somos un equipo de jóvenes en gran forma física», señala su homólogo canadiense Brad Jacobs, uno de los aspirantes al oro olímpico. Junto a sus compañeros, pasa diez horas por semana trabajando su condición física, indispensable para levantar la piedra de granito escocés de un peso de 18 kilos, barrerla y dirigirla hacia la diana en el suelo helado de la pista de curling. «Nos sometemos a exámenes físicos en términos de fuerza y de equilibrio», recuerda el noruego Thomas Ulsrud. «Nuestros resultados son comparables a los de los esquiadores alpinos o jugadores de hockey sobre hielo», añade.