El equipo lucense solo ha perdido un partido en el que haya dejado a su rival en una anotación inferior a los 70 puntos
11 feb 2014 . Actualizado a las 13:38 h.Las premisas de Lisardo Gómez para el juego del Breogán están claras desde que comenzó la temporada. Plantear una férrea defensa y, desde ella, crear un baloncesto dinámico. En las últimas jornadas, marcadas por la irregularidad y las derrotas, no se ha cumplido. Sin embargo, sí cerró atrás en los mejores momentos del equipo. Tanto, como para solo perder un partido en el que haya dejado a su rival en menos de 70 puntos. Una barrera psicológica, abandonada en este tramo de competición.
Hay que remontarse a la tercera jornada del campeonato para encontrar esa única derrota. El Breogán, aún adquiriendo los hábitos y resortes colectivos, perdía en casa contra el Básquet Coruña por 60-63. Desde entonces, todas las veces que ha caído, sus rivales han conseguido una anotación más abundante.
Además, los celestes no se caracterizan por ser un equipo que consiga muchos puntos. De hecho, solo ha sido capaz de hacerse con una victoria anotando más de 80 puntos, contra el Melilla (82-63). Las otras dos veces que superó esa cantidad perdió, contra Clavijo (82-81) y Coruña (88-83).
Que a los lucenses les interesa dejar a sus adversarios en cifras bajas de anotación es, además de una necesidad, una realidad corroborada por los resultados. Tanto, como que en nueve de sus once triunfos secaron a sus rivales por debajo del listón de 70. Y únicamente en dos ocasiones, contra Oviedo en la primera jornada (76-70), y ante el Palencia en la undécima (73-77), saborearon el éxito aunque sus oponentes lo superaran.
Irregularidad
Uno de los problemas que se está encontrando el equipo de forma casi continua durante toda la temporada es la irregularidad del rendimiento durante los partidos. Momentos buenos, de acierto y rigor atrás, contrastan con otros en los que los rivales les sobrepasan con cierta facilidad. Y si en la primera vuelta conseguían rehacerse para inclinar la balanza de su lado, en esta fase actual, no alcanza a compensarlos.
Es lo que pasó el sábado en Burgos. Sin hacer un buen partido, los celestes consiguieron llegar al descanso con un resultado igualado. Pero a la salida del intermedio hicieron agua ante un rival que subió sus prestaciones, sobre todo defensivas. Una réplica a situaciones similares dadas en las derrotas anteriores. Sucedió así también ante el Unión Financiera, y dejaron escapar ventajas ante Andorra o Coruña.
Porque la escuadra celeste ha demostrado tener recursos para competir de tú a tú contra cualquier rival. Pero le ha faltado continuidad en su impulso.