Galicia cuenta con grandes campeones, héroes prácticamente anóminos para su sociedad
31 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Hace unos días, tuve la fortuna de compartir mesa, mantel y charla con Carlos Pérez Rial. Estoy convencido de que muchos de ustedes no saben quién es. Si les digo que es más conocido por Perucho, a alguno le empezará a sonar, pero seguro que los ajenos al mundo del deporte, seguirán sumidos en la más profunda inconsciencia. Se lo diré de otra forma, el susodicho es campeón de Europa, campeón del mundo y medalla de oro olímpica de su disciplina, y cuenta entre otros reconocimientos con la Real Orden al mérito deportivo. Como dirían en mi barrio: ¿Cómo che quedou o corpo?
Pero en aquella mesa había muchos más, personas y títulos. Permítanme que los mantenga en el anonimato, en el que casi siempre permanecen, pero déjenme hablarles de que campeones y subcampeones de España, de Europa, del mundo, medallas y diplomas olímpicos, y muchos otros reconocimientos cívicos y deportivos, se juntaban en el espacio de poco más de diez metros cuadrados que ocupaba la ya mencionada mesa. Les he hablado de Perucho, porque es el que tenía en frente, pero podría haber empezado con cualquiera de los que me rodeaban, flor y nata del deporte gallego.
Siempre he creído que muchos de los valores intrínsecos al deporte podrían servir como referencia, espejo dónde mirarse, fuente de la que beber, para aplicarlos en nuestro día a día, para superar adversidades, para mejorar a los que estamos y a los que vendrán. Referentes que buscamos en ámbitos muchas veces lejanos, ajenos y en algunas ocasiones, inapropiados. Galicia, y el deporte gallego, igual que en otros ámbitos, cuenta con una pléyade de competidores, trabajadores y luchadores de primer nivel, que para la mayoría de nosotros son ilustres desconocidos, con la pérdida que para el presente y futuro de nuestra sociedad implica. Una sociedad que se precie no debe permanecer ajena, a ejemplos de este calado, en este caso del deporte, porque frutos como estos, voluntades y ejemplos de lucha, tesón y sacrificio son fundamentales para evolucionar, crecer y, como no sentirnos orgullosos de lo nuestro, y de los nuestros. Será tarea de todos, que su protagonismo tan efímero, vaya más allá de diez segundos televisivos en año olímpico, o ni siquiera eso.
Creo que esta ignorancia es un lujo que no nos podemos permitir y deberíamos revertir la ecuación, para que estos insignes se convirtieran en perfectos conocidos y nuestra inconsciencia en ilustre sapiencia. Para todos ellos y ellas, mi admiración mayúscula.
Julio Álvarez
Sara Álvarez
Paula Medín
Álvaro Illobre
Roberto