Fernando Pumar compagina el fútbol y los estudios en esta exigente carrera
28 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Fernando Pumar (Ourense, 1989) es el arquitecto del Racing, no porque se encargue de la construcción del juego del equipo, sino porque estudia en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña: «El fútbol no es para siempre y en Tercera o Segunda B se gana muy poco. Sé que hay vida después del fútbol y nunca me aparté de los estudios». La tentación llamó pronto a su puerta ya que el Montañeros lo fichó en su Ourense natal, después de verlo jugar en la selección gallega, cuando solo tenía 17 años: «Venir a A Coruña era una gran oportunidad para mí, me ofrecían la posibilidad de subir un nuevo escalón en el fútbol y la de estudiar lo que quería, no hay muchas facultades en España para hacer Arquitectura».
Cumplió 24 años el pasado octubre y está a punto de finalizar sus estudios: «Me quedan tres asignaturas para acabar la carrera, aunque en una de ellas me examiné hace unos días y estoy a la espera de la nota. Después ya solo me quedaría el proyecto de fin de carrera y barajo la opción de hacerlo sobre la construcción de una guardería en Arteixo».
Considera un tópico lo de que el fútbol y los estudios están reñidos y tampoco comparte que se defina a las estrellas del fútbol como once millonarios corriendo detrás de un balón, que no han pasado ni cerca de una facultad: «El fútbol en Primera División es otro mundo, incluso en Segunda, aunque a partir de ahí hacia abajo no deja de ser una profesión en la que puedes trabajar hasta los 30 o con mucha suerte 40 años. La gente asume cada día más que hay que pensar en el futuro. Yo he jugado con el Narón, en Tercera, y casi todos los jugadores trabajaban; en el Racing hay gente que estudia, Marcos Valín está haciendo una ingeniería, Pablo Rey, Dani Rodríguez también están haciendo algo y Vela cursa Económicas. Ya no es raro ver a universitarios en el vestuario de un equipo de fútbol, aunque debería de estudiar mucha más gente para tener una salida en el futuro», señala.
«No soy un chapón»
Su nota media tras la selectividad fue un 8.2, pero asegura que no es un «chapón». Solicitó una plaza en Arquitectura, como segunda opción puso aparejador y en la tercera algo más próximo a su profesión, INEF: «Con la nota media que tenía me dio para entrar en Arquitectura sin problemas. La carrera no ha sido demasiado complicada, aunque cada año siempre hay un par de asignaturas fastidiadas. A mí me gustaba dibujar, desde pequeño, pero sacar la asignatura de dibujo me costó muchísimo, aunque me comentaron que antes era más complicado. Es verdad que en primero, cálculo, matemáticas o física son difíciles de sacar pero después sufres con las asignaturas de estructuras. Para mí lo más difícil no fue estudiar sino el día a día y los muchos trabajos que tienes que realizar o corregir en el transcursos de la carrera, por no hablar de los planos que tienes que hacer, diseños de edificios, etcétera. Estudias cuando te encierras un mes para preparar un examen».
Reconoce que su rutina desde los 18 años ha sido jugar al fútbol y estudiar: «No he tenido tiempo para nada más pero hago lo que quiero hacer. Además, el fútbol y los estudios no son incompatibles, no es necesario sacarte todas las asignaturas en un año y si no sacas Arquitectura en siete años lo haces en diez, pero no hay porque poner excusas para no estudiar por el hecho de estar jugando al fútbol», opina. Aunque pronto finalizará la carrera, asegura que seguirá ligado al fútbol, su gran pasión: «Me quedan muchos años de futbolista por delante», sentencia.