El modesto Porriño Industrial se ha convertido en la revelación de la Liga en División de Honor
13 dic 2013 . Actualizado a las 06:00 h.«La mayor virtud es que somos un equipo muy competitivo, que trabaja mucho en el campo, que lo que hacemos durante la semana se hace en el partido. Somos muy disciplinados y somos conscientes de las limitaciones». Así se resume el secreto del éxito del Porriño Industrial, un recién retornado a la máxima categoría del fútbol juvenil que a punto de alcanzar el ecuador de la temporada se ha convertido en la revelación del grupo. Lo dice Manu Gómez, su entrenador, otro debutante, que procedente del Val Miñor (en donde estuvo ocho años) nunca había lidiado con juveniles.
Los de O Lourambal no tiraron de fichajes cuando aterrizaron en la élite. Media docena de altas y el resto, gente de la casa. «Tenemos un jugador por línea que lleva el peso del equipo, un poco por la experiencia, pero luego también tenemos a gente de primer año que está jugando», comenta Manu. «Aquí no hay figuras», remacha Humberto González Lede, el coordinador de la entidad.
Lede apunta a otra de las claves del éxito: «Han sabido aislarse. Al principio todo el mundo les señalaba como candidatos al descenso y ellos fueron a lo suyo».
Y lo suyo ha sido trabajar a tope durante la semana y en cada partido, en donde la presión y la intensidad marcan el norte. También han sabido convivir con sus limitaciones, que aparecen a la hora de jugar el balón. «A nivel técnico nos cuesta -dice el entrenador-, sobre todo cuando tenemos que llevar el peso del partido y debemos combinar desde atrás, pero lo suplimos con mucho orden, siendo, muy prácticos y sabiendo cuándo tenemos que arriesgar y cuándo no». También el carácter ganador del grupo, que se resume en levantarle un 2-0 al Deportivo, entonces líder, en su propio feudo el fin de semana pasado.
Tener las ideas tan claras le ha llevado a sumar 21 puntos después de 14 jornadas «y ahora lo que tenemos que buscar son los 35 puntos para estar tranquilos», indica al coordinador. Manu Gómez tampoco se fía: «No pensaba que íbamos a ir tan bien, pero no las tengo todas conmigo. Tenemos un buen colchón, pero puedes entrar en una mala dinámica y nunca se sabe. De momento sigo echando mis cuentas». Pero con independencia del desenlace, ellos ya han ganado la batalla del respeto.
«Somos un equipo que trabaja mucho, disciplinado y consciente de sus limitaciones»
Entrenador del Porriño juvenil
«Han sabido aislarse, les señalaban como candidatos al descenso y ellos fueron a lo suyo»
Coordinador del Porriño Industrial