El Rayo fundió las esperanzas

El Bergantiños jugó frente al equipo vallecano un partido para el recuerdo


carballo / la voz

Quedaban unos cinco minutos para que los futbolistas saltasen al césped del viejo municipal de Carballo. Más de 3.500 personas esperaban la salida de los futbolistas. Nunca se había visto tan lleno el estadio carballés, y ya nunca se volvió a ver así. Era la noche del 5 de noviembre de 1987, y el Bergantiños recibía al Rayo Vallecano en el partido de la cuarta ronda de la Copa del Rey. Uno de los partidos más importantes de la historia del club carballés. Hasta se había estrenado iluminación para esa noche. Y de repente, los focos se apagaron.

Contaba José Manuel Ferreiro en este periódico que aquel apagón, que duró media hora larga, le añadió aún más épica a un partido ya de por sí inolvidable. El equipo venía de eliminar al Pontevedra, al Arousa y al Baskonia. Además, habían realizado un gran partido de ida en Vallecas. Los goles de Lerio y José Ramiro pusieron contra las cuerdas al equipo entrenado por Felines. Los carballeses terminaron acusando el esfuerzo en la recta final del partido y cayeron por 3-2. Eso sí, llenaron de ilusión a los aficionados, que abarrotaron el municipal carballés para la vuelta.

Llegó gente de toda la Costa da Morte para apoyar con una sola voz al equipo. También acudió parte de la plantilla del Deportivo, que se iba a enfrentar al Rayo unos días después. Los que vivieron aquella noche recuerdan que el ambiente era especial. Formó una alineación que algunos aún recitan de memoria: Paco, Juan, Fariña, Quico, Miguel; Lito, Lerio, Cao, Lucho, Solé y José Ramiro. Para cambios; Agustín, Costa, Murias, Antelo, Ortiz y Gorri.

Con Lucho a la batuta y amparados en una gran defensa, el Bergantiños fue superior al Rayo Vallecano. Sin embargo, los visitantes golpearon primero con el gol de Javi Rey poco antes del descanso. Un minuto después, José Ramiro hacía el empate y devolvía la esperanza a los aficionados.

Los setenta y cinco minutos que se disputaron luego justifican la pasión que despierta el fútbol. A la vuelta del descanso, un espectacular remate de cabeza de Lito puso el 2-1 en el marcador e igualaba la eliminatoria. Y con el partido a punto de terminar, llegó la locura. En el minuto 83, José Ramiro anotó el 3-1, que clasificaba al Bergantiños. Acto seguido, el árbitro señalaba el penalti que podría significar el 4-1. Lucho, la referencia de aquel equipo, que apenas había tocado la pelota por el duro marcaje de los rayistas, lanzó el balón a las nubes. Y entonces, el Bergantiños bajó a la tierra. Jesús empataba la eliminatoria en el minuto 89, Lucho fue expulsado y, ya en la prórroga, el Rayo anotaba dos goles que eliminaban a los carballeses.

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