Tras romperse el ligamento de la rodilla derecha en agosto, la gran promesa del balonmano gallego se afana en recuperarse para debutar con el Valladolid
21 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Un encontronazo con un rival cuando corría un contragolpe desequilibró a Pablo Cacheda. El central apoyó todo el peso sobre la rodilla derecha, y al instante supo que algo iba mal. Muy mal. «Sabía que rompera a rodilla». Fue el 17 de agosto en Aranda. Una fecha y una pista que el joven central lalinense, la gran promesa del balonmano gallego, no olvidará. Ese día vio más nublado que nunca su futuro, pero esos nubarrones ya son solo un mal recuerdo. El próximo lunes se cumplen cien días del peor momento deportivo del dezano, aunque sus cuentas pasan por los días que faltan para volver a vestir la camiseta del Valladolid, con la que todavía no ha podido debutar en partido oficial.
Desgraciada, como todas las lesiones, la de Pablo fue especialmente cruel. Le pilló en el inicio de la pretemporada con su nuevo equipo. Tras años creciendo en el Octavio, había decidido dar un paso al frente y buscar nuevos objetivos lejos de Galicia. «Era a primeira vez que saía da casa, quizáis por iso a lesión aínda chegou en peor momento», comenta. Sin embargo, la respuesta de su nuevo equipo estuvo a la altura de las circunstancias. «Estanme tratando moi ben. Preocupáronse dende o primeiro momento e estou moi agradecido».
Esta ha sido la primera lesión grave de una de las referencias de los júnior de oro, sin embargo, el central, ha afrontado de cara las dificultades. Tras la operación se tomó muy en serio su recuperación. Cada día dedica al trabajo con los fisioterapeutas y recuperadores unas cinco horas, «pola mañá sobre tres na clínica e pola tarde co preparador físico do club».
El jugador se encuentra en la undécima semana de recuperación, su ligamento ya tiene la extensión completa, y la rodilla seguirá granado grados de flexión poco a poco. Cuando, hace algunas semanas comenzó a tocar balón en algunos ejercicios de equilibrio, el rostro se le iluminó. El balonmano es su forma de respirar, y estar alejado de la resina y las porterías no es sencillo. Y mucho menos cuando hay dos puntos en juego. «Levo ben a recuperación, pero pásoo un pouco peor vendo os partidos dende a grada», confiesa el jugador del Valladolid.
Desde el momento en que su lesión tuvo diagnóstico, Pablo Cacheda fue consciente de que se le aventuraban meses largos y duros, pero también sabe que con trabajo volverá a ser el de antes. Y, por supuesto, esfuerzo no faltará. «Polo de agora a recuperación está sendo moi positiva. Dende logo, traballo con moitas ganas. Noto cambios cada semana, e iso axuda, aínda que sei que chegarán momentos nos que se estancará a melloría e será moi duro, pero estou mentalizado». Nadie dijo que el camino hacia el éxito fuese fácil, y Pablo Cacheda lo sabe. Ahora su prioridad es recuperarse paso a paso para volver a ser el de antes. No apurará los plazos. «Aínda que aos catro meses xa me sinta ben, xa me dixo o doutor que cumpriremos todos os plazos». Por delante tiene una carrera prometedora, que no piensa hipotecar por las prisas. El futuro es suyo.