El paso previo a una hernia

Enrique Antelo

DEPORTES

15 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El dolor lumbar es una patología extraordinariamente frecuente ya que es rara la persona que no lo padezca alguna vez en su vida. Es un «habitual compañero de viaje» del ser humano, desde que este pasó de cuadrúpedo a bípedo. En este cambio postural la zona lumbar pasa a soportar una sobrecarga afectando a la musculatura, vértebras y a los discos intervertebrales.

Estos discos no solo se afectan por compresión, sino también por torsión e hiperflexión de la columna.

Los deportistas, afortunadamente, presentan unas perfectas condiciones de flexibilidad, resistencia y potencia muscular. Sin embargo, la repetición de movimientos, sobrecargas, sobreesfuerzos y traumatismos dan lugar a lesiones discales.

Las lesiones más frecuentes que afectan al disco son: primero, la degeneración discal, más en personas de edad; segundo, la protrusión discal, cuando el disco se moviliza, saliendo de su posición normal de una manera discreta o moderada, sin afectación del canal medular; y tercero, la hernia discal, cuando el disco sobresale globalmente afectando al canal medular y a las raíces nerviosas, dando lugar no solo a dolores lumbares, sino que se irradia a uno o los dos miembros inferiores (síndrome ciático).

Es muy importante llegar a un diagnóstico claro, ya que es la base del tratamiento posterior. En el caso de la protrusión, básicamente es médico y rehabilitador, mientras que para la hernia discal la solución es en muchas ocasiones quirúrgica.

Resumiendo, la protrusión discal es el paso previo a la hernia discal, aunque no siempre llega a provocarla.