El partido jugado ayer por el Deportivo salió como se suponía que podía suceder: victoria (0-1) en el campo del filial del Barcelona, conseguida por la vía rápida. Al minuto de partido, el conjunto coruñés marcó el que sería decisivo gol. Fernando Vázquez, del que se dijo que había emprendido viaje a la Ciudad Condal albergando esperanzas de regresar con algún punto, consiguió regresar con los tres. Además, fue una conquista merecida, con todas las de la ley. Basta decir que los jóvenes futbolistas azulgranas solo obligaron al guardameta Lux a tener que realizar dos paradas, y en ambas -hay que reconocerlo- evitó el empate.
El Deportivo subió el 0-1 al marcador en el primer minuto de juego. Iba media hora, y el Barcelona no había tenido ocasión de tirar con peligro una sola vez a gol, dado que el sistema defensivo coruñés cercenaba los ataques azulgranas fuera del área. En el segundo tiempo pareció que los barcelonistas habían escuchado en el vestuario las correcciones de su entrenador Eusebio, pero tal impresión no pasó de un espejismo. La superioridad del Deportivo, igual a la hora de defender como disputando el balón en la zona central del campo siguió siendo superior. Hay que reconocer que atacando no era lo mismo, pero el defecto tampoco se echó en falta porque el marcador siempre estuvo inclinado para el lado de este Deportivo que ahora se preparará para recibir al Zaragoza. En tanto esto no llega, disfrutaremos del triunfo de ayer que brindó un buen domingo al deportivismo.