La crisis ha devaluado sin piedad la LEB Oro. Tras dos años sin ascensos, por imposibilidad económica, ¿qué esperar de la competición estrella de la Federación Española? Perdiendo atractivos, rebajados los salarios, quedan 26 partidos en los que la mayoría de equipos saben que no asumen riesgos. El fantasma del descenso tampoco aprieta: ahí siguen Ourense y Melilla. Y la pregunta obligada es si Burgos y Andorra volverán a pegarse por intentar subir o se dejarán ir.
Antes del pistoletazo de salida, creo que Burgos es el favorito. Se les ha ido Dani López a México, a compartir aventura con Valdeolmillos, pero han reclutado al bloque de Alicante. Andorra no entraba en las quinielas la temporada pasada, pero se salió; y sus movimientos les auguran un papel importante. Y si hay que hablar de un tapado, apuesto por Palencia.
¿Y Galicia? A Coruña y Ourense parten como integrantes del gran pelotón. Tito Díaz puede presentar un buen cinco inicial, pero su problema serán las rotaciones. Y Ourense, con jugadores casi en exclusiva representados por Arturo Ortega, creo que mejorará. Al Breogán le corresponde por obligación histórica y de presupuesto la tarea de sumarse a la lucha por el ascenso. Son muchos años de fracasos y frustración. La tranquilidad de saber que nadie más que ellos tiene pagada la plaza en ACB debe ser un acicate y no una losa.