Los inicios de temporada en cualquier deporte son de todo menos sencillos. Tiempos de concienzuda preparación física de base que garantice la gasolina necesaria para llegar exitoso a la meta. Momentos para conocer a los nuevos compañeros e integrarlos al plan de juego. Largas sesiones de contenido táctico para adquirir los automatismos. Es por tanto, una fase en la que se trata de ensamblar todas las piezas para que la maquinaria funcione cuanto antes. Debido a ello, no es de extrañar que Quique Setién optara por sacar de inicio contra el Numancia a 9 jugadores que formaron parte del Lugo que mantuvo la categoría con solvencia la campaña pasada. Sin duda, conjunción, conocimiento y experiencia son 3 armas muy valiosas para combatir el inicio de una nueva competición liguera.
Sin embargo, uno de los principales focos de atracción para el aficionado es descubrir a los nuevos fichajes. Y sin duda alguna, la gran sorpresa ha sido Álvaro Peña. A pesar de que el pasado sábado la extenuante presión realizada por el equipo de Anquela provocó que pasase desapercibido en el juego, el habilidoso centrocampista bilbaíno genera ilusión en la grada por los destellos de clase que exhibió en la pretemporada. Una ilusión indispensable para alimentar a los más de 3000 espectadores que abandonaron la playa para apoyar al equipo rojiblanco en una temporada que se presenta más dura, si cabe, que la pasada.