Drama en A Illa. El Céltiga galopa hacia la desaparición. A una velocidad endiablada. Los plazos se agotan, están agotados ya de facto en realidad, ante por un lado la incredulidad de su ya expresidente Diego Gondar y por el otro la increíble apatía de una localidad como A Illa.
La puntilla llegó a las nueve y media de la noche de ayer. A esa hora remató la reunión prevista entre Diego Gondar y el grupo de abonados del cuadro arousano que a finales de la semana pasada parecían estar dispuestos a dar el paso adelante. El problema es que si hace unos días eran una docena los socios que formaban parte de esa relación de personas dispuestas a asumir el reto, ayer únicamente se presentaron dos.
A Gondar se le vino el mundo encima cuando vio el panorama, pero aún así estuvo intentando convencerles de que era posible dar el paso adelante. Los argumentos, al menos el principal, son claros: el club está saneado. No hay deudas que puedan lastrar el funcionamiento de la entidad que solo cuenta con el problema de haber descendido de categoría esta temporada.
El expresidente se mostraba desesperado al concluir la reunión de anoche. Y avanzaba lo que va a pasar en los próximos días. «Cando o xoves ou o venres a Federación Galega me chame para preguntar por que non está a documentación do clube teréi que decirlles que o Céltiga non se inscribirá na vindeira tempada», explica Gondar. El exdirectivo dice que incluso empieza a sentirse culpable ante una situación que se ha estancado prácticamente desde que se inició, antes incluso de que concluyera el campeonato liguero.
Fue a principios del mes de mayo cuando Gondar avanzó en una asamblea extraordinaria su decisión de dejar la presidencia del club obligado por sus circunstancias personales. Desde entonces, todo han sido rumores sobre posibles sustitutos pero nadie se ha decidido a dar el salto adelante para asumir el reto de dirigir la nave del Céltiga y evitar el naufragio de una entidad histórica.