Sentencia exprés del Breogán

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

DEPORTES

Leonavicius la hunde en el aro del Clavijo en un lance de la primera mitad del choque.
Leonavicius la hunde en el aro del Clavijo en un lance de la primera mitad del choque. Pradero< / span>

Los celestes abusaron de un Clavijo que ofreció una imagen penosa

20 abr 2013 . Actualizado a las 13:20 h.

Dos no discuten si uno no quiere. Y ayer, el más necesitado, el que quería sellar la permanencia en la LEB Oro, renunció a la disputa. El Breogán, más por calidad individual que por agresividad, pasó por encima de un Clavijo que ofreció una de las peores imágenes que se recuerdan en el Pazo. Los celestes no se vieron obligados a forzar la máquina para vapulear a un advesario que ni estuvo ni se le esperó en la ciudad de las murallas. Viento en popa hacia el play off que arranca el viernes y reparto del botín de minutos para todos los baloncestistas.

Algunos hablarán de defensa. Pero las prestaciones ofensivas del Clavijo en el Pazo fueron esperpénticas. El yoyó-sistema de Mikel Uriz no funcionó en ningún momento y, para colmo, los riojanos gastaron toda la dinamita en los cinco primeros minutos (4-9). A partir de entonces, el Breogán reaccionó más por inercia que por ganas (17-0 de regalo). Los visitantes enviaban pases a la grada, lo fallaban todo y se atascaban en un baloncesto que se elaboraba a kilómetros de distancia del aro celeste.

Antes de la debacle forastera, los de Jesús Sala buscaron las ventajas en el interior de la zona. Y las buenas prestaciones en el rebote ofensivo, ante un Breogán contemplativo, les salvaron de salir corridos a gorrazos de manera todavía más escandalosa. Pero la nave de los riojanos se fue a pique de manera irreversible.

A los de Lisardo Gómez no les hizo falta exprimirse para rubricar una faena plácida. No fue necesario que Diouf pululase por las nubes del Pazo, que Winchester abusase de los tiros o que Ogirri eligiese una sesión sin siesta. La incomparecencia del Knet transformó el hipotético examen previo al play off en una velada plácida de sofá, vino y rosas. Felicidad en medio de un partido tedioso, pero fallo a la hora de calibrar el momento en que los lucenses alcanzan el momento cumbre del campeonato.

En la segunda mitad, con todo el pescado vendido, Mesa intentó tirar del carro de los visitantes. Pero, finalmente, Jesús Sala se hartó de probar todas sus probetas en forma de quintetos. El Breogán siguió a lo suyo, perforando una vía de agua cada vez más ancha en la nave contraria. Y es que todo es más fácil cuando el enemigo no existe.