Derrota con mensaje

Murillo

DEPORTES

21 ene 2013 . Actualizado a las 13:03 h.

Hacía mes y medio que el Lugo desconocía la derrota: exactamente desde el 1 de diciembre del pasado año, frente al Barça B, en el Ángel Carro. Sucedió entonces que los rojiblancos conectaron con una racha triunfal, salvo el empate frente al Guadalajara a cero. Cuatro victorias (tres a domicilio) catapultaron a los lucenses a la zona noble de la tabla, alejados de la amenaza del descenso. La clave radicó en que los hombres de Setién solo encajaron dos goles en esos cinco encuentros disputados. El blindaje de la portería lucense coincidió con el sorpresivo debut del segundo guardameta hasta entonces, José Juan, en perjuicio del titular Joel. La racha del veterano guardameta lucense le mantuvo intocable bajo los palos, hasta que la fatalidad en forma de lesión le brindó de nuevo una segunda oportunidad al céltico Joel. Y fue ayer en el Rico Pérez de Alicante, donde el colista Hércules dejó de serlo ante la cómoda goleada (3 a 0) sobre un desconocido Lugo. El fútbol se vive por rachas y la de los lucenses se truncó ayer. Nada grave, dado el colchón importante que los rojiblancos mantienen sobre la zona de descenso, pero un diáfano mensaje para los hombres de Setién. Esta categoría tiene unas exigencias máximas en cada partido. No hay rival asequible, y, si te relajas o bajas la guardia, el contrario te pasa factura. El colista exigió de los lucenses una respuesta más competitiva, de la que estos carecieron. Los nuevos refuerzos de los alicantinos hicieron el resto. Y el Lugo volvió a las andadas en seguridad defensiva, para poder sacar rentabilidad de su escasa pegada. Necesitamos el blindaje atrás para no recaer en el futuro. Y Quique volverá a echar mano de aquellos hombres que le proporcionen los dividendos del rendimiento, porque es lo único que cuenta. Ese es el mensaje que deja la derrota.