El Oar Ciudad se vuelca con la cantera para formar jugadores que den el salto de calidad al equipo, pensando en un futuro regreso a la élite nacional
20 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Ellos son el mañana. Los Ariño, Rivera, Rocas, Aguinagalde y Entrerríos que nos harán vibrar en el futuro. Los chicos de hoy que también sueñan con jugar y ser protagonistas en un Mundial de balonmano. Ilusiones que solo se labrarán con el trabajo y constancia. Lo saben, y por ello trabajan duro para conseguirlo con muchas horas de entrenamiento.
Todos ellos tienen algo más en común. Mucho más que su pasión por este deporte que tantos éxitos le ha dado a España. Tienen al Oar Ciudad como escuela. Un club que disfrutó años atrás de las mieles de la División de Honor B, pero que ahora sobrevive en la Primera Estatal con un proyecto amateur en el que todo gira en torno al trabajo con los más jóvenes.
Su tarea comienza desde abajo. Con un proyecto de escuelas en el que todos los colegios de A Coruña están invitados a participar. Pero además, tres equipos compiten en sus máximas categorías con lo más granado del balonmano autonómico. No tienen nada que envidiarle a los conjuntos del sur, con más tradición y más años de trabajo. A la altura de los Cangas, Octavio o Teucro.
El infantil es tercero
Los infantiles, dirigidos por Ignacio Santos, ocupan la tercera posición de la División de Honor con 10 victorias en 12 partidos (20 puntos). Optan al título junto al Teucro y al Cangas. «De momento, la temporada está siendo productiva. Estamos luchando entre los primeros puestos, desplegando un juego fluido en ataque y una defensa con un 5-1 rocoso y duro, con mucha salida al contraataque, lo que nos permite marcar muchos goles», destaca su preparador.
«Intentaremos seguir progresando para llegar a esos dos primeros puestos que permiten la clasificación al campeonato de España. Debemos mejorar en el trabajo en ataque y en la concentración sobre todo en los partidos importantes, donde tenemos momentos en los que casi nos es imposible marcar gol, por obcecación de malas acciones anteriores», añade Santos. Con toda la segunda vuelta por delante, este grupo puede dar mucho que hablar.
El cadete, sexto
Los cadetes son sextos. Tienen el mismo número de victorias que de derrotas (5). De ahí que su técnico, Jacobo Novoa, esté centrado en trabajar aspectos como « la intensidad en ciertos momentos del partido», así como «la buena selección y lectura de juego». «Nuestro gran hándicap empezó siendo la defensa, Pero con el cambio de sistema y el refuerzo de jugadores como Diego Martínez, el problema está solucionándose gracias a las horas de entrenamiento», apunta el preparador.
«Comenzamos la temporada con optimismo de cara a finalizar entre los primeros puestos. Pero el equipo ha tenido mala suerte con las lesiones. Sobre todo en varios jugadores que no tienen recambio de garantías como son Carlos Martín en el pivote o Manu López en el lateral derecho, al igual que Francisco Alejandre o Miguel Casal, todos de gran protagonismo en el conjunto. Ahora que el equipo está al completo, puede acabar entre los tres primeros», añadió Novoa.
El juvenil, quinto
En un camino similar se encuentra el equipo juvenil. Es quinto, con siete victorias y cuatro derrotas. Su técnico, Ángel Iglesias, lamenta la falta de continuidad. «Empezamos haciendo un gran inicio de temporada, donde se podía ver que seríamos un equipo que iba a dar mucha guerra a los teóricos favoritos Lalín y Xiria. Ganamos los partidos que teníamos que ganar, pero falta el poder robar puntos a los de arriba».
«Debemos aumentar la intensidad de los entrenamientos, sobre todo en aspectos defensivos que es donde el equipo más cojea. Otro hándicap ha sido el poder contar con todos los jugadores que, por diversos motivos (otros deportes, estudios, entrenamientos con el primer equipo y lesiones importantes), nos lastra a la hora de trabajar y ser verdaderamente un equipo entrenado. A día de hoy no lo somos y de ahí que los últimos seis puntos contra tres de los de arriba se nos hayan escapado», añade Iglesias.