03 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Por primera vez en la temporada se oyeron silbidos en Riazor. Si contra el Levante la afición reconoció el esfuerzo de los jugadores frente a un rival rácano, todo cambió ayer. El Betis planteó un fútbol abierto y vistoso, con jugadores de un perfil similar a los deportivistas, pero se estrelló sin remisión. Ya cuando se retiró al descanso, con 0-1, la grada le dedicó tímidos pitos, pero al término del partido, con el 2-3 final y cuando el equipo saludaba en el centro del campo, los silbidos fueron más explícitos, aunque también hubo aficionados que aplaudieron.