El secreto está en el equilibrio

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

DEPORTES

Ahora resulta que el número de goles a favor reflejan la valía de un equipo. En este mundo de novedades, ¿podría ser esta la última que se incorpora al fútbol? No lo crean. Un equipo por muy goleador que se muestre, si no acierta a defender su meta, está condenado. La valía no depende del número de goles a favor, sino de que se respete el equilibrio estable que asegure la vuelta rápida, tanto en el aspecto individual como de conjunto. Tan valiosa condición se cae por tierra cuando el juego no discurre a favor, porque entonces aparecen los baches y llegan las goleadas como la sufrida por el Deportivo en La Romareda.

El fútbol, ese jolgorio de correr todos tras un balón, empezó a tomar en serio las tácticas en los años 30, en Inglaterra, de donde pasó a Europa en la siguiente década, identificándose bajo las letras W-M, táctica discutida pero aceptada con posteriores innovaciones que se aceleraron aún más tras el paso por España del San Lorenzo de Almagro, equipo que arrasaba en donde jugaba. En Riazor empató (0-0) el 26 de enero de 1947, entre otras razones por la portentosa actuación de Acuña y la solidez defensiva que aportaron Diestro y Bermejo, dos jugadores de medio campo que reforzaron al equipo coruñés.

Vende más pregonar el fútbol de ataque, pero a la larga rinde mejor el otro fútbol, ese que no se airea pero que valoran los buenos entrenadores sin salir del vestuario.