Con el fútbol sala en los genes

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

DEPORTES

OSCAR CELA

Los hermanos Diz se abren camino en el primer equipo del Azkar Lugo

03 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

No es habitual que haya hermanos que alcanzan la élite del fútbol sala. Casos como Vinicius y Lenisio o los Linares son dos de los más sonados. Pero el Azkar ha forjado a dos de sus talentos desde la cuna. Antonio Diz, de veinte años, y Álex, de diecisiete, portan genes similares y, también, la llama de la esperanza de futuro de los lucenses en una modalidad que languidece en el plano económico.

Los hermanos Diz llevan el fútbol sala en la sangre. Cerviño, su padre, militó en el Prone y fue uno de los artífices del ascenso de los lucenses a División de Plata. Después, llegó la creación de las Escuelas Terra para la forja de futuros talentos. Antonio ingresó en la escuadra prebenjamín y Álex, en la sección de psicomotricidad.

Eran otras épocas más artesanales de un club que colocaba sus primeros cimientos en el camino hacia la élite. «Cuando veía al Prone de niño, incluso cuando actuaban como locales en el Terra, me decía que me encantaría llegar al primer equipo. Pero una vez que te ves ahí... Ojalá pudiésemos hacer algo importante», afirma Antonio.

Álex ya se ha hecho un hueco en la primera plantilla. Y siente los colores del Prone muy adentro: «Ojalá pudiese ganar algún título aquí».

Internacionales

Los hermanos Diz no solo destacan en el panorama gallego. Ambos se han convertido en asiduos de las selecciones nacionales. Antonio ha vestido la elástica de España en categorías sub-21 y sub-18. Y Álex también lo ha hecho en este último combinado.

Hasta esta campaña, solo habían coincidido juntos en los entrenamientos. Pero aseguran sentirse muy cómodos entre ellos sobre el parqué. «Somos muy diferentes jugando», afirma Antonio. «Él es mucho más completo. Nos buscamos con asiduidad porque llevamos juntos desde pequeños en las pistas, en la playa... Le agradezco al entrenador que nos esté poniendo juntos muchos minutos», explica el pívot del Prone.

Álex, que posee un enorme talento y mucho descaro, también reconoce compenetrarse a las mil maravillas con Antonio: «Sabe lo que voy hacer, que voy a buscar su pierna izquierda. Para mí es fácil entenderme con un pívot zurdo como él, que, además, se mueve con soltura por detrás de los defensas».

Lealtad incondicional

Antonio y Álex aseguran mantener una excelente relación personal. «No hay piques entre nosotros. De pequeño, le pegaba bastante. Pero últimamente nos unimos para pelear contra otros», señala el primogénito. («Ya se las devolveré cuando sea mayor», se ríe Álex).

Ambos ven al Azkar como su horizonte. «Si llega una oferta impresionante... Pero, por dinero, no me iría. Tal vez sería bonito jugar un año en otro lado, pero no me lo planteo. Si hemos llegado hasta aquí, en parte es gracias a que el club ha apostado por nosotros y estamos un poco en deuda con la entidad», indica Antonio.