Estaba previsto, las discrepancias se tapan con el catálogo de tópicos. Se ganó a Burgos, magnífico resultado. Pero, ¿magnífico juego? El Breogán, de tanto presumir de pobre, de tanto marcarse objetivos por debajo de su potencial, lleva en la sangre el miedo. Mejor cubrirse de un posible fracaso que aceptar la realidad: ser un grande de la categoría por historia y presupuesto. Como tantas veces, aparece el llanto protector y se habla de presupuestos para tapar cualquier desliz. Siempre lo mismo, qué pesadez. Favorito, Alicante. ¿Por qué? Si tuviese mucho dinero, continuaría en ACB. Entre los ricos se cita a Melilla, un chiste para morirse de risa. Si el presupuesto marcase la clasificación, Los Barrios no nos habrían dado aquel repaso para desaparecer a los pocos días. Esta vez el poli bueno aparece antes de lo previsto. El gran equipo, perdón, la gran plantilla es Burgos. Y a su lado, el Breogán. Plantilla descompensada, seguro, pero llena de nombres sonoros que no llegaron a Lugo para percibir un salario inferior. Hablamos, claro está, de esta LEB Oro de mileuristas. Así que, por favor, puestos a hablar, hagámoslo de baloncesto, de administrar los recursos para ilusionarnos a todos y de ascenso.
Para ascender hay que ganar, y no solo en el Pazo. Hay que hacerlo fuera y con regularidad para optar, como es obligado, a la primera plaza, la del ascenso directo. Y optar hasta el último instante. Hoy hay trabajo en una cancha que siempre fue difícil: Huesca. Hace un año, por cierto, nos ganó los dos partidos, pero no deja de ser un equipo menor. Es verdad que lo entrena Joaquín Costa. Lo es también que sus equipos tienden a ser agresivos, duros, buenos defensores. Una réplica del Quim jugador. Pero un Breo al cien por cien no debería tener problemas. Hasta ahora, ese Breogán fiable no ha aparecido. Con tanto como tiene, ha fiado siempre su suerte al tiro exterior, a la ruleta del triple. A ver si esta tarde nos tranquiliza. Primero ganando, y después, dejando en todos una sensación distinta a la de los tres primeros choques.