Broche de oro a una gran temporada para Gómez Noya

antón bruquetas REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

El ferrolano se impone en la gran final de Auckland, pero Jonathan Brownlee consigue el título

22 oct 2012 . Actualizado a las 17:31 h.

Cumplió su papel a la perfección. Sabía que necesitaba ganar para tener opciones de finalizar como campeón del mundo y se exprimió al máximo para conseguirlo. El triatleta gallego Javier Gómez Noya ejecutó ayer una carrera impecable en la gran final de las series mundiales celebrada en Auckland (Nueva Zelanda), pero la segunda plaza del británico Jonathan Brownlee le puso el título fuera del alcance. Pese a esto, el que escribió ayer fue un brillante epílogo para una temporada donde exhibió su versión más perfecta y en la que solo el empuje de los hermanos Brownlee (y un sorprendente Joao Silva en Yokohama) consiguieron apearlo del primer peldaño del podio.

El triunfo de ayer fue una constatación de que el ferrolano atraviesa probablemente el momento más dulce de su trayectoria deportiva. Le tocó remontar en unas condiciones meteorológicas especialmente duras. El frío intenso y la lluvia, protagonistas durante el exigente trazado neozelandés, no fueron un obstáculo para que Gómez Noya consiguiese desactivar la ventaja que el eslovaco Richard Varga y Jonathan Brownlee alcanzaron en los 1.500 metros de natación. El ritmo endemoniado de Varga, un especialista en el agua, sirvió para que en la primera transición los dos abrieran un hueco de 37 segundos con el resto de favoritos.

La caza, sobre dos ruedas

En cuanto se subieron a la bicicleta, el grupo trasero, liderado por la medalla de plata en los Juegos de Londres y los neozelandeses Kris Gemmell y Bevan Docherty, empezó la caza. Recortaron paulatinamente las diferencias hasta que llegó la neutralización. Entonces Gemmel inició una escapada que lo llevaría a realizar la segunda transición con prácticamente un minuto de diferencia respecto a los mejores.

Pero en el tramo pedestre, donde ya no se reserva ni un miligramo de energía, Gómez Noya, Brownlee y el suizo Riederer se mostraron intratables. Echaron abajo la fuga y comenzaron la lucha por el triunfo. Riederer cedió y fue un mano a mano entre los dos grandes nombres de la prueba. En un esprint increíble de 200 metros, Gómez Noya descolgó a su rival.