Sergio Álvarez (Catoira, 1986) soñaba el día que cruzó por primera vez la puerta de A Madroa con 17 años, con ponerse los guantes para defender la portería del Celta en Primera División. Quizás, lo que no podía esperar era cuajar el debut soñado, con dos intervenciones decisivas, manteniendo la portería a cero y con victoria sobre todo un Sevilla, 2-0 el pasado viernes. Y eso que la titularidad le cogió por sorpresa. Con menos de 15 minutos para mentalizarse entre el momento de la lesión de Javi Varas y el inicio del partido.
Las vivencias del estreno se agolpan en su cabeza. «Estabamos quentando a Javi e nun tiro que lle fixemos, aínda que non me din conta, quitouse o guante e díxome ?quenta, que tes que xogar?». El sevillano, que tenía marcado en rojo el partido, volvió con el dedo meñique de la mano izquierda vendado pero enseguida claudicó. No podía. «Creo que foi o momento no que máis adrenalina subíu polo meu corpo, era algo desexado dende fai moito tempo e estou feliz e contento».
Menos mal que la tranquilidad forma parte del ADN de Sergio, que se tomó con naturalidad semejante situación. «O que fas é tentar dentro das túas posibilidades axudar os compañeiros no que poidas».
Aún así, nada más estrenarse en Primera vivió un sobresalto mayúsculo. Una mala cesión que le obligó a un esprint para evitar que Navas le ajusticiase. La carrera le trajo malos recuerdos a la memoria. «Recordoume a expulsión contra o Xerez, pero todo quedou nun susto».
Aunque la gran parada de la noche llegó en el segundo tiempo, con el marcador a favor y en un momento trascendental. «Cando Navas centra trato de rectificar na portería, de correxir a posición e cando remata Negredo reacciono como podo, estiven afortunado». Un vuelo de película de ciencia ficción.
El Celta, que llevaba tres partidos sin dejar la portería a cero, lo consiguió por segunda vez en siete jornadas. Lo más para un guardameta primerizo. «O debú foi o soñado porque o equipo conqueríu os tres puntos, conseguimos deixar a portería a cero e o equipo segue sumando e ten unha dinámica positiva en Balaídos».