Luces y sombras para el Breogán en el arranque contra el Barcelona B. Por diferencia de experiencia en los planteles, se podría prever una velada plácida para festejar el San Froilán en el Pazo Universitario. Pero nada más lejos de la realidad. Los de Pepe Rodríguez funcionaron a arreones y la imprecisión de los exteriores en el lanzamiento obligó a asumir protagonismo a baloncestistas que, habitualmente, gozan de una menor presencia en el juego. Bortolussi y Navajas causaron estragos desde la posición de cuatro abierto e impulsaron a los lucenses al primer triunfo del curso.
La primera mitad del Breogán no fue para tirar cohetes. Pero los celestes, con un baloncesto fluido por momentos y una experiencia infinitamente superior a la de su bisoño rival, fueron abriendo brecha a ritmo constante. La irrupción en la cancha de Bortolussi supuso un soplo de aire fresco para un equipo local en el que a Winchester se le encasquilló la muñeca. Además, Leonavicius no luce igual cuando el baloncesto se lleva a situaciones de media cancha.
Al descanso, el electrónico indicaba 49-37 a favor de los celestes. Todo parecía encarrilado para hacerse con una victoria plácida ante un público que respondió en la botadura de la nueva nave breoganista.
Pero los plomos se fundieron. El exceso de individualismo, la escasa intensidad defensiva y una dirección más que dudosa regalaron oxígeno a un Barcelona con un estilo imperturbable. Demasiados riesgos de los catalanes, capaces de anotar triples inverosímiles o enviar balones a la grada de manera absurda. Hasta que el Breogán encontró la vía de fuera hacia dentro, con Navajas, Bortolussi y Diouf como ejecutores.
Parciales: 22-19 / 25-16 / 9-18 / 23-20
Árbitros: Vázquez García y López Córdoba. Eliminaron por cinco faltas a Spires por los visitantes.
Incidencias: Partido disputado en el Pazo Universitario ante unos 2.600 espectadores.